La cremallera

La mayoría de nosotros no imaginamos muchas de nuestras prendas de ropa sin cremalleras. Sin embargo, este pequeño elemento tan utilizado no llegó al mundo de la moda hasta el siglo XIX.

Su historia comienza concretamente en el año 1851 cuando se creó la idea que daría origen a las cremalleras. Fue Elias Howe, inventor de la máquina de coser, quien inventó un cierre para ropa continuo. Se trataba de unos ganchos que se ponían a cada lado de las prendas que se quería cerrar y se iban enganchando. Aunque era algo más parecido a una cuerda que a la cremallera que conocemos hoy, fue su origen.

Aproximadamente unos 40 años después, fue Whitcomb L. Judson quien, inspirado en el invento de Howe, inventó un nuevo sistema de cierre de botas para un amigo que no podía atarlas. La idea se basó en una forma de facilitar el cierre con una sola mano. Aunque este tampoco tuvo gran éxito y, finalmente, tuvo que retirarlas.

¿Pero qué rollo es este? ¿Nos vas a contar quién inventó las cremalleras o no?

¡Tranquilo! Que esa parte viene ahora.

Resulta que no fue hasta principios del siglo XX cuando Gideon Sundbach se planteó mejorar el invento de los anteriores. Como resultado obtuvo una pieza en forma de Y compuesta por dientes y una pieza intermedia que los iba uniendo.

Años más tarde, enn 1917 Sundbach patentó la cremallera con el nombre “Hookless Nr 2”. Y posteriormente llevó a cabo los procedimientos necesarios para manufacturar el invento.

Usos de las cremalleras

Al principio, las cremalleras solo se utilizaron para botasbolsas de tabaco y para los sacos de correo. Aunque no se le veía mucha utilidad por lo que, algo después, a partir de 1923, comenzaron a utilizarse para cerrar botas de goma. Este último hecho fue lo que dio el reconocimiento y la popularidad al invento.

El porqué es muy curioso. Resulta que el ruido que hacían al cerrar dichas botas hizo que comenzase a conocerse como “sip”. Dicha onomatopeya fue lo que finalmente le dio el nombre de “zipper”, nomenclatura con la que actualmente se conoce a las cremalleras en inglés.

Ropa de trabajo

Y, ¿qué hay de la ropa de trabajo?

Como habéis podido observar, las cremalleras no se utilizaron para confeccionar ropa de trabajo hasta pasados muchos años desde su creación.

En la Primera Guerra Mundial, fue un sastre quien tuvo la idea de utilizarlas. Primero en los monederos de los marinos y, después, en los uniformes de las tropas y los aviadores.

En la ropa diaria no resultaba útil aplicarlas debido a que si esta se lavaba con ellas puestas se oxidaban, por eso, era necesario descoserlas cada vez que se lavaba una prenda y, posteriormente, volverlas a coser. Algo muy poco práctico, ¡imagínate!

Evolución en el uso

Pocos años más tarde, los pantalones vaqueros fueron la primera prenda en la que comenzaron a utilizarse las cremalleras. El motivo que propició este hecho es que los botones que estos llevaban como cierre resultaban muy costosos de abrochar y desabrochar con los guantes de trabajo.

Y, posteriormente, cerca ya de los años 40, fueron los franceses quienes comenzaron a utilizar las cremalleras en la confección de todo tipo de pantalones para hombre.

A la misma vez que todo esto ocurría, diferentes compañías investigaban con el fin de sustituir las cremalleras metálicas por algunas de plástico debido a algunos problemas como el que os hemos comentado más arriba.

Sin embargo, no fue hasta mediados de los años 60 cuando la cremallera de nylon nació y comenzó a utilizarse en la ropa habitual.


¿Conocías el origen de las cremalleras y su relación con la ropa de trabajo? Sí la respuesta es sí, esperamos que el artículo de hoy te haya resultado interesante y, si no lo conocías, ya sabes lo que dicen, todos los días se aprende algo nuevo.

Te esperamos en unos días con un nuevo artículo en el que te hablaremos sobre el bordado y los errores que se comenten al personalizar ropa de trabajo mediante esta técnica.

La historia de la cremallera y sus usos

Es muy probable que si damos un vistazo a nuestra ropa, tanto en casa como en el trabajo, nos encontremos en que muchas de las prendas tienen una cremallera. Este pequeño mecanismo, hoy frecuente y ampliamente usado en casi todo el mundo, tiene su pequeña historia:

Todo empezó en el año 1851. Su desarrollador fue un hombre llamado Elias Howe, que patentó lo que sería hoy en día el predecesor de la cremallera, y que consistía en un pequeño artilugio que permitía cerrar de forma continua una pieza de ropa. Aún así, la novedad fracasó antes de tiempo y no llegó nunca al mercado.

Al cabo de unos cuarenta años se desarrolló otra idea, esta vez en manos de Whitcomb L. Judson. El objetivo era encontrar la manera de sostener el calzado a través de ganchos.

Historia de la cremallera

La cremallera tal como la conocemos ahora está inventada por Gideon Sundback, que había sido empleado de Judson y que incluso se casó con su hija. Basándose en la primeriza idea, la desarrolló para mejorarla y conseguir convertirlo en un producto útil de verdad. En las décadas siguientes se fue haciendo muy popular, agrandándose su uso en todo tipo de ropa, sobretodo en pantalones masculinos y ropa de niños. Es conocida por varios nombres, siendo los más famosos: cremallera, cierre, zipper y éclair.

• ¿Qué usos tiene?

Básicamente se podría resumir en dos ámbitos principales, que serían la ropa y los equipajes (por ejemplo mochilas o maletas). También es bastante frecuente verla en las escuelas, pues son muchos los niños y niñas que usan estuches de cremallera para guardar lápices y bolígrafos.

Su razón de ser es poder servir para unir dos partes de una pieza. Esto tiene multitud de aplicaciones, como por ejemplo poder cerrar un abrigo o parca para que no entre el aire y mantener así el calor corporal, poder cerrar un vestido por detrás, etc. Existen tal cantidad de materiales y tipos que algunas cremalleras quedan totalmente invisibles (por ejemplo: las cremalleras que suele haber en los cojines del sofá generalmente no se ven).

Otro ejemplo (y quizá el más famoso) es el de la bragueta de los pantalones. Aunque al principio era más para facilitar a los hombres que pudieran ir a orinar de una forma más rápida y cómoda, hoy en día son muchos los pantalones que usan este sistema, tanto para hombres como para mujeres. Las cremalleras ayudan para que los pantalones no tengan que ser muy anchos de cintura y que se puedan poner bien.

Partes de una cremallera

La cremallera se compone de varias partes (¡hasta 12!) y de las cuales destacamos:

– Los topes: tanto el superior como el inferior, que son la parte que frenará la cremallera para que no suba ni baje más.

– El deslizador o cursor, que es la pieza que sube y baja y a la cual se le pone un tirador para facilitar su movimiento.

– El diente: cada una de las partes en las cuales se pega el deslizador para completar su acción.

Historia de la cremallera: origen e inventor

Las cremalleras están presentes en muchas prendas de vestir y también en algunos calzados y guantes. Tradicionalmente, se utilizaban botones para cerrar las prendas, mientras hoy en día utilizamos este ingenioso invento. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos la historia de la cremallera y su inventor.

No te pierdas la historia del botón

Qué vas a encontrar aquí [Mostrar]

Quién inventó la cremallera

Se puede decir que la invención de la cremallera se puede adjudicar a dos personas: el estadounidense Whitcomb Judson y el sueco Gideon Sundbäck. Si bien, el inventor norteamericano fue el primero en diseñar un mecanismo muy similar al que hoy conocemos como cremallera, fue el inventor de Suecia el que realizó el diseño definitivo y que fuese totalmente seguro.

dónde se inventó la cremallera
Whitcomb Judson

La patente US 504037-38 de Whitcomb Judson, publicada en 1893, fue la primera. Incluía el concepto de dos cadenas de dientes que se abrían o cerraban moviendo una guía entre ellas. Diseñada para zapatos, era pesada e imposible de ser producida en masa con facilidad.

También mostraba una tendencia a abrirse en los momentos más inoportunos. Apoyado por el “coronel” Lewis Walker, un abogado llamado Judson continuó trabajando en su idea. Con su patente US 1060378, creyó resolver el problema de la abertura incontrolada, solo para descubrir que su secretaria necesitó un gancho para asegurarla cuando se la probó. El trabajo continuó hasta 1908.

dónde se inventó la cremallera
Gideon Sundbäck

Entonces apareció en escena Gideon Sundbäck. Nació en Suecia en 1880 y estudió ingeniería eléctrica antes de emigrar a Estados Unidos en 1905. Llegó a la compañía Hookless Fastener Company, casándose después con la hija de Peter Aronson, un mecánico de la empresa. Recibió todos los derechos en el extranjero de las patentes.

Hasta entonces el trabajo se había basado en la idea de los corchetes y Sundback la siguió, pero no tuvo éxito y decidió probar algo diferente. Así que estuvo trabajando en el diseño de la cremallera entre los años 1906 y 1914. Finalmente presentó la patente US1219881 y GB 12261/1915 el 27 de agosto de 1914.

primera cremallera de la historia

A un lado estarían las mordazas y al otro las piezas que encajarían en ellas. Un carro las apretaba para cerrarlas o abrirlas. No acababa de funcionar bien. Las mordazas se desgastaban con facilidad. Pero, le pareció que estaba en el buen camino.

Finalmente, una segunda versión de su invento disponía de tiras con dientes iguales a ambos lados que encajaban y se separaban con el movimiento del carro de un lado a otro.

Historia de la cremallera y su evolución

Como las dos tiras eran idénticas e intercambiables, el concepto era susceptible de ser producido en masa, y aunque se mejoró para hacerlo más barato y fácil de construir, era ésta la idea básica de la cremallera. Sundback diseñó máquinas para estampar los dientes y fijarlos a las tiras. La compañía tuvo dificultades para interesar a los fabricantes que podrían comprar grandes cantidades de su producto.

En la I Guerra Mundial empezó a utilizarse en los trajes de los pilotos y los salvavidas, también para las bolsas de transporte. La compañía Goodrich, dedicada a los productos de goma, hizo un gran encargo de cremalleras y lanzó al mercado la bota Mystik.

historia y evolución de la cremallera

Cuando los vendedores dijeron al presidente de Goodrich que el nombre no atraía el interés del público, éste dijo: “Lo que necesitamos es un nombre que sugiera acción…” algo que dramatice cómo la cosa hace zip (en inglés zip significa silbar y zip fastener significa cremallera). Entonces supo que lo había encontrado.

La empresa registró la marca de fábrica “Zip fastener boot” en 1925; la palabra se hizo tan popular que la gente empezó a utilizarlo como nombre, por lo que finalmente perdió su protección. Solo en 1935 se introdujo el uso de la cremallera en las prendas de ropa.

Historia de la cremallera resumen

Si lo que necesitas es conocer una breve historia de la cremallera resumida, seguidamente te la exponemos para que no te pierdas ningún hito histórico o acontecimiento importante de este invento:

  • Antiguamente, se usaban botones o broches de cualquier tipo para cerrar prendas de ropa o bolsos. La idea de un cierre continuo para unir dos prendas fue patentada por primera vez en Estados Unidos por Elias Howe en 1851, pero su invento no se deslizaba, sino que consistía mas bien en una serie de ganchos.
  • En 1893, Whitcomb L. Judson, de Chicago, patenta la idea de dos cadenas de dientes que se unen o se separan mediante una guía, pero estaba hecha para zapatos y era dura y pesada, además de que se abría cuando menos se esperaba.
  • Por fin, en 1914, el sueco afincado en Estados Unidos Gideon Sunback decidió cambiar el sistema de los corchetes por dientes que, siendo iguales a cada lado, encajan mediante un carro que los une y los separa.
  • La segunda versión, llamada Hookless Fastener Nº 2, consistía en tiras con dientes iguales que se separaban y se unían mediante el movimiento del carro. Se empezaron a usar durante la Primera Guerra Mundial en los trajes de los pilotos y más tarde en las botas. Hasta 1935 no se empezaron a usar las cremalleras en la ropa civil.

Para finalizar, no te pierdas la historia de la camisa

¿Quieres saber más sobre historia de la ropa, calzado o complementos?

Desde CurioSfera-Historia.com, esperamos que esta reseña histórica titulada Historia de la cremallera, te haya sido de utilidad. Si quieres acceder a más artículos históricos, visita la categoría ropa y calzado o historia.

Inventos ingeniosos – La cremallera

2007/11/16

Por si no conoces la serie Inventos ingeniosos, en ella hablamos sobre objetos de la vida cotidiana: cómo fueron inventados, por qué se llaman así, cómo funcionan, por qué son como son… Parte del objetivo de la serie es precisamente mostrar cómo las cosas más cotidianas son interesantes, y cómo aprender sobre casi cualquier cosa puede ser fascinante: no sólo aprender de cosas “raras” como la mecánica cuántica es un placer. Desde esta serie te invitamos a disfrutar de las cosas sencillas, al estilo de El Tamiz – aprendiendo sobre ellas.

Crédito: Chris73 (GPL).

En el artículo de hoy hablaremos de un objeto muy extendido hoy en día, y al que no solemos dar mayor importancia, pero que me encanta por la sencillez de su concepto y la eficacia en su ejecución: la cremallera. ¿Sabías que las primeras tenían ganchos y ojos? ¿Y que, durante cierto tiempo, se consideraban incitadoras del sexo ilícito y signo de una “mujer fácil”? Pues sigue leyendo.

Hubo un tiempo en el que no había cremalleras: tampoco eran una necesidad acuciante, pues otros modos de cerrar prendas o unir piezas de tela existían y funcionaban bastante bien, como los botones, cordones, etc. Sin embargo, todos esos sistemas tenían dos problemas comunes para algunos usos.

Por un lado, eran muy lentos: cerrar un abrigo con botones lleva cierto tiempo, lo mismo que utilizar cordones o lazos. Por otro lado, todos esos sistemas tenían “puntos de anclaje” entre las dos piezas de ropa, que dejaban espacios abiertos entre ellos. Era posible disminuir estos espacios si existía una gran densidad de anclajes (por ejemplo, botones), pero nunca era perfecto y, además, aumentaba el tiempo necesario para abrir o cerrar la ropa.

Como ocurre muchas veces, la cremallera no apareció como invento de la nada, sino que evolucionó (a través de la mano de varios inventores) desde una forma primitiva muy parecida a los botones hasta el ingenioso dispositivo que utilizamos hoy en día. La primera patente de algo similar a nuestras cremalleras es de 1851, en Estados Unidos, y es una patente de un “sistema de cierre para ropa automático y continuo”.

Este sistema fue inventado por Elias Howe, y consistía simplemente en una serie de pequeños broches que estaban en una cinta de tela en uno de los dos lados de la ropa. Los broches podían deslizarse libremente por ella, y unirse a otra cinta similar en la otra pieza de ropa, por la que también podían deslizarse. Claro, sólo con esto no se resuelve el problema: los broches unían las dos piezas de tela, pero se deslizaban hasta el extremo inferior debido a la gravedad, y podían separarse unos de otros fácilmente. Sin embargo, un cordón atravesaba todos los broches por el centro, de modo que, tirando del cordón y haciendo un nudo con él, se apretaban todos los broches unos contra otros, logrando que las dos piezas de tela quedasen unidas sin espacios libres “entre botones”.

Puedes imaginar que este sistema no era perfecto: por un lado, aún había que hacer un nudo en el cordón para mantenerlo tenso y, por otro, cerrar todos los broches llevaba el mismo tiempo (o incluso más, no lo sé) que cerrar botones. Sin embargo, no me negarás que la idea es ingeniosa y que fue un avance considerable. (Por cierto, Elias Howe también patentó una de las primeras máquinas de coser útiles, un tipo ingeniosísimo).

Pasarían 40 años hasta que la siguiente patente más avanzada que la de Howe fuera presentada: en 1891, otro americano, Whitcomb L. Judson, inventó un sistema de cierta ingenuidad, pero más eficaz que el anterior. La cremallera de Judson consistía en una serie de ganchos unidos a una tira de tela (en un lado de la ropa) y otra serie de bucles (anillos metálicos) unidos al extremo opuesto en posiciones fijas. Una pieza se enganchaba al extremo inferior de la “cremallera” y se deslizaba hacia arriba, empujando los ganchos hasta que entraban dentro de los anillos uno a uno. A continuación (esto, no se por qué, me hace mucha gracia), la pieza deslizante se sacaba por el extremo superior de la cremallera y se guardaba en el bolsillo hasta que hiciera falta realizar el proceso contrario.

La cremallera de Judson tenía dos fallos que impidieron que llegara al mercado (aparte ya de lo de llevar el “deslizador” en el bolsillo). Para empezar, si consigues imaginarte el sistema con mi pobre descripción, entenderás que si las dos piezas de tela no tiran de los ganchos y los anillos con cierta tensión, manteniéndolos unidos, la cremallera tiende a ser poco sólida y se abre fácilmente. Además, cada par gancho/anillo era independiente de los demás: ¡se podían abrir unos cuantos, con lo que no podías abrir la cremallera con el deslizador hasta que no los cerrabas primero manualmente!

Sin embargo, puedes ver que estamos ya cerca del concepto moderno. Judson tuvo problemas financieros debido a los fallos del diseño, además de que las piezas eran difíciles de fabricar en masa, de modo que hubieran sido cremalleras demasiado caras para ser viables económicamente. La empresa del inventor pasó por varios nombres y socios financieros, además de cambiar de ciudad varias veces.

Las desventuras de Judson acabaron cuando en 1906 entró en la empresa un inmigrante sueco, Gideon Sundback, que mejoró los diseños anteriores en varias etapas, resolviendo los problemas uno por uno en modelos consecutivos. Finalmente, en 1914, Sundback desarrolló la maravilla de la ingeniería (sí, francamente lo es) que es la cremallera moderna, que sí pudo venderse con mucho éxito.

El problema de los sistemas anteriores de la empresa, como se dio cuenta Sundback, era que cada cierre no estaba unido al anterior y el siguiente. La idea de una pieza deslizante era buena, pero había que conseguir que cada cierre estuviera unido al de arriba y abajo, como ocurría en el caso de la primitiva versión de Elias Howe (la del cordón). La solución es muy simple cuando te la cuentan, claro, pero hay que quitarse el sombrero ante el genio de Sundback:

Cada pieza del cierre tiene un “hueco” en la parte inferior, y un “saliente” en la superior. Inicialmente forman dos hileras de cierres (una en cada pieza de ropa), pero queremos que al final sólo haya una fila, la fila de cierres todos unidos. De modo que la pieza deslizante debe tener forma de “Y”cada una de las dos hileras de cierres entra por un brazo superior de la Y, que actúa de “embudo”, empujándolas una hacia la otra. Cuando se encuentran en el centro de la Y, el saliente superior de una pieza se introduce en el hueco de la siguiente, cuyo saliente se introduce en el hueco de la siguiente, etc.

Fíjate en esta animación, porque es infinitamente más informativa que mis palabras:

Crédito: Dominique Toussaint (GPL).

¿No es una idea absolutamente genial? De ese modo, si se tira hacia los lados de cualquier cierre, no es posible abrir la cremallera, porque esa pieza está unida por arriba y abajo a dos piezas del lado opuesto de la cremallera, y esas dos están unidas a piezas de este lado de la cremallera. Sólo levantando el cierre superior (que no está unido a nada por encima) puede levantarse el siguiente y así, uno a uno, abrir todos ellos. Como sucede en el caso del velcro, el truco no está en puntos de anclaje muy resistentes (como los botones), sino en una multitud de anclajes no demasiado fuertes uno por uno, pero de una fuerza total muy grande.

Además, la cremallera de Sundback resolvía todos los problemas que las primitivas habían tratado de solventar: las piezas encajan muy bien unas con otras, de modo que el cierre es muy compacto y no deja entrar el aire (ni el agua). Por fin existía un cierre que se utilizaría en tiendas de campaña, trajes de buceo, chubasqueros, etc. Además, deslizar la pieza móvil para abrir o cerrar la cremallera es infinitamente más rápido que abrir o cerrar botones (salvo que alguna pieza se enganche donde no debe, que a veces pasa, claro).

Al principio, las cremalleras formaron parte de botas y tabaqueras, pero con el tiempo su uso se fue extendiendo. En los años 20 se empezaron a utilizar en pantalones y en ropa de niño, y en los años 30 la diseñadora Elsa Schiaparelli las incluyó en algunos de sus diseños de vestidos de alta costura, y en poco tiempo la cremallera formaba parte de la ropa en muchos países: el mayor fabricante actual de cremalleras, la empresa japonesa YKK, fue fundada en 1934 por Tadao Yoshida, y Japón fabrica más de la mitad de las cremalleras del mundo.

Desde luego, nunca llueve a gusto de todos: durante cierto tiempo, al principio, las cremalleras tuvieron mala reputación. El hecho de que permitieran a una mujer quitarse el vestido muy rápido era considerado por algunos como favorecedor del sexo ilícito, de modo que las mujeres que utilizaban cremalleras eran consideradas por algunos sectores de la sociedad como “fáciles”. Curiosamente, a nadie le preocupaba que un hombre pudiera quitarse la ropa rápidamente o no. Ni qué decir tiene que, en unos años, ideas estúpidas como esa (que acompañan a menudo a nuevas invenciones) fueron desapareciendo y hoy nadie da mayor importancia a las cremalleras.

Originalmente eran de metal: las cremalleras más parecidas a las de Sundback que puedes encontrar hoy son las de los pantalones vaqueros. Sin embargo, hoy en día se fabrican mejor diseñadas que entonces, más ligeras (suelen ser de plástico) y se enganchan menos, los cierres son más pequeños… pero su diseño esencial y la idea de “enganchar cierres mediante una Y” siguen siendo fieles al concepto de Sundback. Por otro lado, tampoco olvidemos a Judson y Howe, sin los que el sueco no hubiera desarrollado tan útil invento.

Por cierto, el nombre cremallera viene del francés crémallière, que a su vez proviene del latín cramaculus, a su vez proveniente del griego kremastê, que significa “que cuelga”. No tengo la más mínima idea de por qué se llamó a este invento de ese modo (el nombre en inglés, zipper, parece deberse al sonido que hace al abrirla o cerrarla). La mejor pista que he encontrado es que crémaillère se utilizaba en francés para designar la cadena metálica de la que colgaba la olla sobre el fuego de la chimenea. Si alguien tiene información, ya sabéis.

Veamos, la cremallera, existe hace más de 160 años ya. Fue inventada por Elias Howe en 1851 y, posteriormente, Whitcomb L. Judson que optimizó su uso y la patentó. En los inicios, fue creada para uso de calzado y botas y con el paso de los años, fueron mejorando su utilidad y funcionamiento, hasta el día de hoy que se utiliza en cantidad de objetos y prendas, no sólo en el textil.

Su función primordial es la de abrir y cerrar dos partes de una prenda u objeto.

En Costura, decimos que es un tipo de cierre en las prendas de vestir. Para que nos ubiquemos, otros sistemas serían: ojales + botones, cierre con automáticos, cierre con corchetes, cierre con imanes, cierre con velcro…

LAS PARTES DE UNA CREMALLERA

Aquí os dejo esta Foto que os preparado con todas sus partes:

Partes de la cremallera

1.- Cinta o Banda Textil ( parte superior)

2.- Tope superior

3.- Dientes

4.- Cursor o carro

5.- Tirador

6.- Cadena

las partes de las cremalleras

7.- Tope inferior

8.- Parte inferior

las partes de la cremallera

En el caso de las cremalleras separables, que luego veremos, tenemos las siguientes partes:

9.- Refuerzo

10.- Caja del Separador

11.- Tubo del Separador

TIPOS DE CREMALLERA

A grandes rasgos, podemos decir que hay tres tipos de cremallera según el tipo de cadena (dientes)  que llevan:

1.- DE POLIÉSTER Y ESPIRAL: También llamadas multiusos. Como podéis ver en las imágenes, los dientes van en forma de espiral. Aquí os muestro varias cremalleras de este tipo y su utilidad. El largo de la cremallera varía según los fabricantes y marcas, pueden ser desde los 10 cm hasta los 100 cm aproximadamente.

cremalleras de nylon
cremallera de poliester
cremalleras de poliester

El ancho de la cadena (o dienes) también puede variar. Cuanto mayor sean éstos, más resistente será la cremallera. Como os muestro en las fotos anteriores, podéis apreciar la diferencia de ancho, la roja y la gris son más anchas que la azul y la beige.

La podemos utilizar para: bolsillos de bolsos, cojines, pantalones, faldas, vestidos, camisetas…

cremallera de poliester multiuso

Cremallera de poliéster multiuso, colocada en el bolsillo interior de un bolso Tote Bag.

2.- METÁLICAS: Por lo general, están realizadas con material de latón y se caracterizan, además de por su resistencia, por su acabado decorativo.

cremalleras metalicas

Cremalleras metálicas con diferentes largos y anchos de cadena.

Hay bastante variedad también, ya que la cadena puede ser de diferentes colores (plata, bronce, oro viejo, oro…) y se puede combinar también con el color de la banda textil, aunque las más comunes son en color negro, beige, blanco y marrón.

Hay fabricantes que venden una gran gama de colores, e incluso tonos flúor. De hecho, hay empresas especializadas en cremalleras, que te las hacen a medida y con diseños personalizados.

cremallera metalica

Las podemos utilizar para: Bolsos de tela y piel, cazadoras vaqueras de piel, pantalones vaqueras, y todas aquellas prensar en las que queramos resaltar los dientes a modo decorativo.

Os muestro algunas prendas con este tipo de cremallera 🙂

cazadora de cuero cremallera metallica

Cremallera metálica en color bronce, bolsillos laterales de una cazadora de piel.

espalda camiseta cremallera metalica dorada

Cremallera metálica dorada con gran tirador, espalda de una blusa.

3.- INYECTADAS: La gran diferencia de este tipo de cremalleras es que la cadena (dientes) es de plástico y son muy resistentes. Por lo general son más gruesas que las de espiral.

cremallera inyectada

Se utilizan muy a menudo en ropa deportiva, sudaderas, mochilas o grandes bolsos, botas y calzado y objetos que tienen grandes dimensiones.

cremallera inyectada

Cremallera inyectada con doble cursor en abrigo de plumas.

Además de estos tres tipos de cremalleras, quiero comentaros que pueden tener otras dos características por si fuera poco 🙂

  • SEPARABLES: Las cremalleras pueden ser abiertas o cerradas, es decir, ´la cremallera puede tener tope arriba y abajo y que esté cerrada, o por el contrario, puede estar abierta en la parte inferior, este tipo de cremalleras se llaman Separables.
cremalleras separables
cremallera separable y de espiral

Como podéis ver en las fotos, hay cremalleras separables metálicas, inyectadas o de espiral. 

Este sistema nos viene muy bien por ejemplo para chaquetas, abrigos y cazadoras, sacor de dormir, mochilas, etc…

cremallera separable en carzadora de piel

Cremallera separable en cazadora de piel.

  • POR METROS: Y, pueden ser de medida exacta o se pueden comprar por metros y los cursores a parte.

Esto es muy práctico cuando necesitamos una medida exacta que no exista en el mercado o cuando necesitamos muchas cremalleras ya que nos sale mucho más económico!!

cremallera por metros

Cremallera de espiral y poliéster, por metros y cursores.

Y ya por último, os quiero hablar de las cremalleras INVISIBLES.

Tienen la cadena (dientes) más fina que el resto y se caracterizan por quedar ocultas bajo la tela. Se suelen utilizar para prendas de vestir, tipo pantalones, faldas, vestidos, blusas…

Yo las utilizo sobre todo para prendas especiales en las que no me gusta que se vean los dientes de la cremallera y el acabado quede más limpio.

cremallera invisible
cremallera invisible

Te muestro lo bien que quedan este tipo de cremalleras:

cremallera invisible

Cremallera invisible en la espalda de un vestido.

Y hasta aquí el día de hoy, espero que os haya sido de gran utilidad y que a partir de ahora, nos se os quede cara de póquer cuando os pregunten ¿Qué tipo de cremallera quiere? :))

Buena semanita!

Besos

Carol.

Cremalleras

PARTES DE LA CREMALLERA

Tope superior

El tope superior evita que el cursor salga de la cadena.

Cursor

El cursor tiene la función de abrir y cerrar los dientes cuando éste se desplaza hacia arriba y abajo.

Dientes

Los dientes están posicionados a la parte interior central de la cadena, y son abiertos y cerrados mediante el cursor.

Cinta

La cinta es tejida para todas las cremalleras. El material más común es el poliéster, pero también puede ser tejida con cotón o materiales sintéticos, con estampados o malla.

Tope inferior

Partes del cursor

Partes del cursor

Abierta

Abierta

Kreband S.L.

Descripción[editar]

La cremallera consiste en dos cintas, cada una dotada en su punto de encuentro de un juego continuo de dientes (metálicas o plásticas). Cada juego interactúa con el de la otra banda mediante uniones y separaciones. El conjunto va deslizando a medida que pasa una pieza corredora (dotada de una lengüeta que facilita al usuario el movimiento de abrir y cerrar). En el extremo final hay un tope para la interpenetración de los juegos de dientes de las cintas.

En muchas chaquetas y piezas similares, la apertura se cierra completamente cuando el control deslizante se encuentra al extremo superior. Algunas chaquetas tienen cremalleras de doble separación con dos deslizaderos en la cinta. Cuando los deslizaderos se encuentran a los extremos opuestos de la cinta, la chaqueta se cierra. Si el control deslizante inferior se levanta, la parte inferior de la chaqueta se puede abrir para permitir sentarse o ir en bicicleta más cómodamente. Cuando se bajan los dos deslizaderos, la cremallera puede estar totalmente abierta.

Las bolsas, mochilas y maletas también a menudo presentan dos deslizaderos en la cinta: la parte de la cremallera que hay entre ellos está deshecha. Cuando los dos barras deslizantes se sitúan la una junto a la otra, que pueden estar en cualquier punto de la cinta, la cremallera está totalmente cerrada.

Una cremallera cuesta relativamente poco, pero si falla, la pieza en la que se encuentra puede ser inutilizable hasta que la cremallera sea reparada o sustituida, cosa que puede ser bastante difícil y costoso. A menudo hay problemas con el control deslizante de la cremallera; cuando se desgasta, no se alinea y se une correctamente con los dientes alternos. Con las cremalleras separadoras, el pasador de inserción se puede desprender de la cinta; la cinta puede incluso desintegrarse del uso. Si falla una cremallera, se puede encajar o atrancar (es decir, quedarse atrapado el deslizador) o romperse parcialmente la cremallera o el tejido.

Usos de la cremallera[editar]

Los usos más comunes de la cremallera son: en la vestimenta (como parcaspantalones) y en los equipajes (tales como mochilasmaletascarteras).

  • Sirven para unir o separar dos partes o piezas de un género, tela o membrana.
  • Sirven para unir o sacar completamente una parte de algún textil.
  • En ciertos casos, como en algunas maletas, es usada para disminuir o aumentar su tamaño y capacidad, plegando sobre sí mismo el género que conforma las paredes.

Las cremalleras pueden:

  • Aumentar o disminuir la medida de una apertura para permitir o restringir el paso de objetos, como en el vuelo de pantalones o en un bolsillo;
  • Juntar o separar dos extremos o lados de una sola pieza, como la parte frontal de una chaqueta, o a la parte delantera, posterior o lateral de un traje o falda para facilitar la puesta de la pieza;
  • Fijar o desprender una parte separable de la pieza a una u otra, como en la conversión entre pantalones y pantalones cortos en el caso de una pieza que pueda servir para los dos usos, o la conexión o desconexión de una capucha y su abrigo;
  • Colocar o desprender una bolsa de otra más grande. Un ejemplo de esto son las mochilas militares que tienen bolsas o bolsas más pequeñas unidas en los laterales con una o dos cremalleras;
  • utilizarse también simplemente como elemento puramente decorativo.

Estas variaciones se consiguen cosiendo un extremo de la cremallera, cosiendo los dos extremos juntos o permitiendo que los dos extremos de la cremallera se deshagan completamente.

Historia[editar]

Un antiguo aparato similar a la cremallera, «un cierre de ropa automático, continuo», fue patentado por Elias Howe en 1851; pero no era práctico y no llegó al mercado.

Whitcomb L. Judson patentó en 1891 o 1893 un Clasp Locker3​ similar para sostener botas y zapatos y vendió su invento a través de la compañía Universal Fastener. Estos dos diseños usaban ganchos y ojos. Judson murió en 1909.

La cremallera usada hoy tiene ojos y ganchos (dientes) en los bordes de la abertura. Al desplazar un cursor en el sentido de la abertura, este traba los dientes cerrando así la abertura. Fue inventado en St. Catherines, OntarioCanadá, por Gideon Sundback ,4​ quien había nacido en Suecia y emigrado a Canadá. Fue empleado de W.L.Judson y se casó con la hija de este. Inventó el Hookless Fastener en 1913, lo patentó en 1917 como el «sostenedor separable», y ayudó a Judson a mejorar la cremallera.

La Goodrich Corporation acuñó el nombre Zipper en 1923, y usó el invento en las bolsitas de tabaco y botas.

La cremallera se hizo popular para la ropa de niños y los pantalones de hombres en las décadas de los 1920 y 1930. El nombre de cierre éclair que se usa algunas veces en castellano viene del francés, donde «fermeture Éclair» es una marca de la empresa Éclair Prestil SN.5​ 6​ 7​.

Hoy, empresas líderes como la mexicana TEK Cierres Tecnología, la polaca PERSYL Fabryka Zamków Blyskawicznych, la española Cremalleras Rubi, la mexicana Cierres y Accesorios BBJ KCC Group, Tex Corp, la japonesa YKK, la peruana Corporación REY o la colombiana Eka Cierres, fabrican varios tipos de cremalleras como las «cremalleras invisibles», cremalleras metálicas y cremalleras de plástico o de nilón.

Partes de un cierre[editar]

Partes de una cremallera. A la izquierda, cremallera convencional metálica; a la derecha, detalle de una cremallera con «sistema separador».
1 – Extremo superior
2 – Tope superior
3 – Cursor, deslizador o carro
4 – Tirador o medallón
5 – Banda textil
6 – Diente
7 – Tope inferior
8 – Extremo inferior
9 – Ancho de banda
10 – Herrete o tubo
11 – Caja del separador
12 – Refuerzo

1Extremo superior7Tope inferior
2Tope superior8Extremo inferior
3Cursor, deslizador o carro9Ancho de banda
4Tirador o medallón810Herrete o tubo
5Banda textil11Caja del separador9
6Diente12Refuerzo

Los componentes de una cremallera son:

  1. Extremo superior: Extensión de cinta superior generalmente de tela de la cremallera, que se extiende más allá de los dientes, en la parte superior de la cadena
  2. Tope superior: dos dispositivos fijados en el extremo superior de una cremallera para evitar que el cursor o deslizador salga de la cadena
  3. Curosr, deslizador o carro: dispositivo que se mueve hacia arriba y hacia abajo de la cadena para abrir o cerrar la cremallera)
  4. Tirador o medallón: la parte del cursor que se agarra para mover el cursor hacia arriba o hacia abajo
  5. Banda textil de la cinta: se refiere a la banda de tejido a ambos lados de la cadena de la cremallera
  6. Diente de la cremallera: la pieza continua que se forma cuando las dos mitades de una cremallera se unen
  7. Tope inferior: dispositivo fijado al extremo inferior de una cremallera, para evitar el cursor o deslizador salga de la cadena
  8. Extremo inferior: Extensión de cinta inferior generalmente de tela de la cremallera, que se extiende más allá de los dientes, en la parte inferior de la cadena
  9. Ancho de banda de la cinta: se refiere a la anchura del tejido, solamente de de un lado de la cadena de la cremallera
  10. Herrete o tubo: dispositivo utilizado en una cremallera separadora la función del cual es permitir la unión de las dos mitades de la cremallera
  11. Caja del cursor o separador: dispositivo utilizado en una cremallera separadora que tiene como función alinear correctamente el pasador, para empezar a unir las mitades de la cremallera)
  12. Refuerzo: tira de plástico fusionada en cada mitad de la cinta con cremallera para permitir al fabricante «soldar» electrónicamente la cremallera sobre la pieza o el artículo que se está fabricando, sin necesidad de coser o coser) 10

Estanqueidad al aire y al agua[editar]

Cremallera impermeable en un traje seco de buceo. Los segmentos metálicos exteriores sujetan la lámina impermeable sobre los dientes ocultos de la cremallera. Los dientes de la cremallera no son visibles en esta imagen (quedan ocultos por los bordes de la lámina impermeable)

.

Las cremalleras herméticas fueron desarrolladas por primera vez por la NASA para fabricar trajes de presión de gran altitud y, posteriormente, trajes espaciales, capaces de retener la presión del aire en el interior del traje en el vacío del espacio.11

La cremallera hermética está construida como una cremallera dentada estándar, pero con una lámina impermeable (que está hecha de polietileno reforzado con tela y está unida al resto del traje) envuelta alrededor del exterior de cada fila de dientes de la cremallera. Cuando se cierra la cremallera, los dos lados opuestos de la lámina de plástico se aprietan entre sí (entre los clips en forma de C) tanto por encima como por debajo de los dientes de la cremallera, formando un doble sello.12

Esta superficie de doble acoplamiento es buena para retener tanto el vacío como la presión, pero el ajuste debe ser muy apretado, para presionar las superficies con firmeza. En consecuencia, estas cremalleras suelen ser muy rígidas cuando se cierran con cremallera y tienen una mínima flexibilidad o estiramiento. Son difíciles de abrir y cerrar porque el yunque de la cremallera debe separar los dientes que se mantienen bajo tensión. También pueden descarrilarse (y dañar las superficies de sellado) si los dientes se desalinean al hacer fuerza para cerrar la cremallera.

Estas cremalleras son muy comunes cuando se necesitan cierres herméticos o estancos, como en los trajes secos de buceo, los trajes de supervivencia oceánicos y los trajes para materiales peligrosos.

Una cremallera resistente al agua menos común es similar en construcción a una cremallera dentada estándar, pero incluye un sello de cresta de plástico moldeado similar a las superficies de acoplamiento en una bolsa ziploc. Este tipo de cremallera es más fácil de abrir y cerrar que la versión con clip, y el deslizador tiene un hueco por encima de los dientes de la cremallera para separar el sello de la cresta. Este sello es estructuralmente débil frente a la presión interna, y puede separarse por la presión dentro del contenedor sellado que empuja hacia fuera las crestas, que simplemente se flexionan y se separan, permitiendo potencialmente la entrada de aire o líquido a través de las crestas abiertas. Las cremalleras con crestas selladas se utilizan a veces en los trajes secos de superficie de menor coste.

Metálicas, de plástico, de poliéster, espiral, invisibles,… lo cierto es que pocos elementos  que usualmente encontramos en nuestra indumentaria o complementos tienen tanta versatilidad y son tan útiles, pero quién la inventó y por qué ..

La invención de la cremallera se puede adjudicar a dos personas: el estadounidense Whitcomb Judson y el sueco Gideon Sundbäck.

Si bien, el inventor norteamericano fue el primero en diseñar un mecanismo muy similar al que hoy conocemos como cremallera, fue el inventor de Suecia el que realizó el diseño definitivo y que fuese totalmente seguro.

Whitcomb Judson, presentó su patente US 504037-38  en 1893 y fue la primera. Incluía el concepto de dos cadenas de dientes que se abrían o cerraban moviendo una guía entre ellas. Diseñada para zapatos, era pesada e imposible de ser producida en masa con facilidad. Y también mostraba una tendencia a abrirse en los momentos más inoportunos

Por su parte, Gideon Sundback, nacido en Suecia en 1880, llegó a la compañía Hookless Fastener Company recibió todos los derechos en el extranjero de las patentes.

Hasta entonces el trabajo se había basado en la idea de los corchetes y o éxito y decidió probar algo diferente y finalmente presentó la patente US1219881 y GB 12261/1915 el 27 de agosto de 1914.

Patente de la primera cremallera

historia y evolución de la cremallera

A un lado estarían las mordazas y al otro las piezas que encajarían en ellas y un carro las apretaba para cerrarlas o abrirlas pero no acababa de funcionar bien. Las mordazas se desgastaban con facilidad.

Finalmente, una segunda versión de su invento disponía de tiras con dientes iguales a ambos lados que encajaban y se separaban con el movimiento del carro de un lado a otro.

Como las dos tiras eran idénticas e intercambiables, el concepto era susceptible de ser producido en masa, y aunque se mejoró para hacerlo más barato y fácil de construir, era ésta la idea básica de la cremallera.

La compañía tuvo dificultades para llegar a los fabricantes que podrían comprar grandes cantidades de su producto. En la I Guerra Mundial empezó a utilizarse en los trajes de los pilotos y los salvavidas y también para las bolsas de transporte. La compañía Goodrich, dedicada a los productos de goma, entre ellos neumáticos para vehículos de todo tipo, hizo un gran encargo de cremalleras y lanzó al mercado la bota Mystik.

Anuncio publicitario de las primeras cremalleras

Cuando los vendedores dijeron al presidente de Goodrich que el nombre no atraía el interés del público, éste dijo: “Lo que necesitamos es un nombre que sugiera acción…” algo que dramatice cómo la cosa hace zip (en inglés zip significa silbar y zip fastener significa cremallera). Entonces supo que lo había encontrado.

La empresa registró la marca de fábrica “Zip fastener boot” en 1925; la palabra se hizo tan popular que la gente empezó a utilizarlo como nombre, por lo que finalmente perdió su protección. Solo en 1935 se introdujo el uso de la cremallera en las prendas de ropa.

Todo en esta vida tiene su historia unas veces más curiosa y otras menos, pero casi todo parte de una idea y de una necesidad

La cremallera es un dispositivo con dientes que une dos partes principalmente tejidos de forma temporal.

Los usos más comunes de la cremallera son en la vestimenta y en los equipajes.

La cremallera aunque pudiera parecer un invento reciente, ya se comenzó a fraguar en 1850 por Elias Howe que ingenió un sistema parecido al de hoy, no alcanzó el mercado por ser poco práctico.

Howe nació el 9 de julio 1819, hijo del Dr. Elias Howe y de Polly Howe (Bemis) en Spencer, Massachusetts. Pasó su infancia y su juventud en Massachusetts, donde trabajó de aprendiz en una fábrica textil en Lowell a comienzos de 1835 de ahí su afán por encontrar algún sistema de cierre provisional para prendas textiles.

Murió el 3 de octubre de 1867. Lo enterraron en el cementerio de Gravesend en Nueva York.

En siguiente en intentarlo fue  Whitcomb L. Judson que patentó en 1891 o 1893 otro sistema similar para sostener botas y zapatos, vendió su invento a través de la compañía Universal Fastener. Estos dos diseños usaban ganchos y ojos. Whitcomb L. Judson a lo largo de su vida consiguió patentes de otro tipo de inventos tales como las cremalleras, mejoras de motores y frenos de ferrocarril. Se hizo millonario con la invención del Cup holder, una pieza para los motores. Falleció  el 7 de diciembre de 1909 en Míchigan, Estados Unidos.

La cremallera usada hoy tiene dientes en los bordes de la abertura. Al desplazar un cursor en el sentido de la abertura, éste traba los dientes cerrando así la abertura.

Fue inventado en St. Catherines, Ontario, Canadá por Gideon Sundback, quien nació en Suecia el 24 de Abril de 1880, emigró a Canadá.

Fue empleado de W.L.Judson y se casó con la hija de éste. Inventó el Hookless Fastener en 1913, lo patentó en 1917 como el «sostenedor separable», y ayudó a Judson a mejorar la cremallera, falleciendo el 21 de junio de 1954 en Pensilvania, Estados Unidos.

La cremallera se popularizó entre los pantalones de hombre y la ropa de niños entre 1920 y 1930.

Hoy en día las empresas  líderes como la Española Cremalleras Rubi, KCC Group, Tex Corp, la japonesa YKK, la peruana Corporación REY, la colombiana Eka Cierres, hacen varios tipos de cremalleras como las «cremalleras invisibles», cremalleras metálicas y cremalleras de plástico o de Nylon.

A tantas cabezas pensantes  debemos agradecer el que hoy podamos usarlas en diferentes uniformes de trabajo tales como ropa de peluquería en general, ropa de hostelería, en batas de maestra o vestuario sanitaria .

Un poco de historia sobre la cremallera

La cremallera es una pieza esencial en muchas de las prendas de ropa que llevamos hoy en día. Sin este ingenio consistente en piezas de plástico dentadas que sirven para unir o separar dos partes de un género, tela o membrana. Básicamente, es eso, aunque la cremallera también tiene usos alternativos, como en el caso de los equipajes, en los que permite aumentar o disminuir el volumen de una maleta.

La primera referencia de algo parecido a una cremallera (que, por cierto, en inglés es zipper, un término que se parece muy poco al nuestro) la tenemos con un invento creado por Elias Howe en 1851 que no tuvo demasiada difusión.  En realidad, por lo que parece, el invento de Howe tenía más que ver con un cordón que con nuestro concepto convencional de cremallera. Unos años después, Whitcomb L. Judson inventaría un mecanismo más parecido al sistema actual, que concibió especialmente para calzado. Lo comercializó a través de la Universal Fastener Company, pero todavía no era exactamente el mismo método actual pero ya usaba ganchos y ojos. Con todo, el carro para abrir y cerrar, se sacaba y se guardaba en el bolsillo. Esto probablemente constituyó un problema para su implantación generalizada. El sistema no era tan cómodo e intuitivo, porque se podían abrir algunos ganchos y ojos independientemente. Howe probablemente no le dedicó todo el interés necesario porque estaba bastante ocupado con las máquinas de coser. Después de todo, las había inventado él.

Un paso más hacia la cremallera moderna

La siguiente evolución de la cremallera llegó de manos de Gideon Sundback. Sundback había trabajado con Judson, que murió en 1906, y se había casado con la hija del jefe de planta de su fábrica. El esfuerzo de Sundback llevó a la creación del hookless fastener en 1913, y a su posterior patente en el 17.

Sundback no solo diseñó esta solución: inventó la máquina para fabricarlas. Pero el nombre en inglés vino gracias a B.F.Goodrich en 1923, que lo incorporó a unas botas y calificó el dispositivo como «zipper» y el nombre se quedó para calificar este cierre. De las botas a las bolsas de tabaco, y ahí estuvieron hasta los años 30, cuando empezarían a tener una presencia importante en la ropa infantil.

cremallera fábrica de moda escuela de patronaje

En castellano a veces se utiliza el término cierre éclair, procedente del francés, pero es simplemente una marca comercial de Éclair Prestil SN. La etimología de la palabra es algo rara:  viene del francés crémallière, procedente del  cramaculus, en latín, y de ahí del griego kremastê, que significa “que cuelga’.

El origen de… la cremallera

Sus orígenes no están en la ropa, sino en el calzado. El concepto o más bien la inquietud detrás de su aplicación es sencillo: facilitar la unión entre dos partes de una misma prenda (principalmente el calzado por esos días) y reemplazar las agujetas o los botones.

PorSeba Cabezas

23 de septiembre 2011 a las 04:00 hrs.

Probablemente desde que naciste, cada día del año subes y bajas (o abres y cierras) algún producto que funciona con una cremallera (aka. cierre eclair, o zipper) y quizás más de alguna vez te preguntaste cómo demonios es posible aquella magia que permite que sus dientes metálicos lograran entrelazarse luego de esconderse dentro del pasador, pero ¿tienes idea cómo se gestó la creación de este masivo producto y hace cuánto que existe? Pues bien, acá te contamos sus inicios y su evolución.El concepto o más bien la inquietud detrás de su aplicación es sencillo: facilitar la unión entre dos partes de una misma prenda (principalmente el calzado por esos días) y reemplazar las agujetas o los botones.

El «clasp locker» de Judson.

Corría 1851 cuando al estadounidense Elias Howe (creador la máquina de coser, cinco años antes) esbozó algo que patentó como un“cierre para ropa automático y continuo”, pero había sido tan exitosa su creación previa, que abandonó la nueva idea sin llegar a comercializarla y sólo se abocó en a la primera. Así pasaron más de cuarenta años años para que otra persona surgiera con un mecanismo similar.

Su compatriota Whitcomb Judson (que además inventó el tranvía neumático), desarrolló y llevó al mercado un cierre que bautizó como “clasp locker” (una suerte de sujetador de corchetes para el calzado). Para ello creo la Universal Fastener Company y en 1893 debutó en la Feria Mundial de Chicago y fue un éxito inmediato a pesar de tratarse de un dispositivo no muy fácil de utilizar.

El cierre separable del inmigrante sueco

Afortunadamente (para la historia y todos nosotros), en 1906 llegó a la empresa el ingeniero eléctrico proveniente de Suecia Gideon Sundbäck que -junto con enamorar y casarse con la hija del gerente de su planta- llegó a ser jefe de diseño y hacia 1913 desarrolló un “sujetador sin ganchos”; el cierre que actualmente conocemos.

Gideon Sundbäck

En él mejoró el sistema de broches aumentando la cantidad de “dientes” por pulgada de cuatro a diez u once e incorporó el sistema de dos hileras enfrentadas que se convierten en una pieza al desplazar el cursor. En 1917 se emitió la patente para el “cierre separable” y Sundbäck inmediatamente desarrolló la máquina para fabricar masivamente su artículo.

Posteriormente, la compañía B. F. Goodrich tomó el elemento para sus botas de goma y mencionó por primera vez el sistema como “zipper”, popularizando para siempre el nombre en el mundo de habla inglesa. Por entonces, la cremallera sólo se utilizaba en dichas botas y en las petacas de cigarrillos.

La irrupción en la moda y el diario vivir

Su aplicación en vestimentas no tomó vuelo sino hasta casi dos décadas después, cuando se utilizó en una campaña de ropa infantil que destacaba la opción de que los niños pudieran vestirse sin la necesidad de la ayuda de un adulto. Su coronación definitiva se produjo en 1937, cuando se le declaró como ganador de la “batalla de las braguetas” frente al botón y se impuso de ahí en adelante en la confección de pantalones, cosa que se agradece inmensamente cuando hay apuro por ir al baño…

La última innovación en torno a los cierres se produjo con la creación de los modelos que se pueden abrir en ambos extremos, como conocemos en chaquetas y todo orden de prendas para la mitad superior del cuerpo.

El típico cierre YKK.

Hoy se le puede ver en todo orden de cosas que se nos pueda ocurrir, desde bolsos, equipos de camping y hasta materiales quirúrgicos. Incluso en audífonos, para evitar que se enreden los cables.

La NASA desarrolló versiones aislantes e impermeables que permiten mantener la presión al interior de trajes para la altura y el espacio, y que luego se adaptaron para el buceo.

Y si alguna vez se toparon que en las lenguetas dice YKK, no está de más saber que se trata de las iniciales de la compañía japonesa Yoshida Kōgyō Kabushikigaisha, una de las principales fabricante de cremalleras. No por nada es que en Japón se produce el 90% de estos aparatos.

La curiosa historia del cierre o cremallera

A finales del siglo XIX, cuando se empezaron a fabricar botas altas para defenderse del fango de las calles de las ciudades, abrocharse los múltiples botones o los largos cordones parece que era un verdadero incordio.

Algunos ingenieros empezaron a buscar sistemas de cierre más prácticos, como Elias Howe, el mismo que había inventado la máquina de coser. Howe consiguió una patente en 1851 para un ‘cierre para ropa automático y continuo’, que consistía en unos ganchitos que se ponían en los dos lados de la ropa que se quería cerrar e iban atados. No se molestó en comercializarlo debido al éxito que consiguió con su máquina de coser (le ganó los royalties a Singer después de una batalla legal y se hizo millonario).

Cuarenta y cuatro años más tarde, Whitcomb L. Judson, un mecánico al que le encantaba fabricar todo tipo de máquinas que ahorrasen trabajo (inventó también un tranvía neumático), inventó un nuevo sistema de cierre para las botas.

Según se cuenta tenía un amigo al que le dolía mucho la espalda y no podía atarse las botas, así que Judson le inventó un dispositivo para que pudiera abrocharse con una sola mano. Lo patentó en 1893 con el nombre “Clasp Locker” (cierre de gancho) y se parecía un poco al de Howe.

Judson presentó su invento en Feria Internacional de Chicago. Fue un éxito a pesar de que no era muy útil. Judson mejoró el modelo, pasó a llamarlo “C-curity Fastener” (cierre de seguridad). Se asoció con el Coronel Lewis Walker, un hombre de negocios al que nunca le iban bien los negocios, para crear la Universal Fastener Company.

A pesar de las mejoras de Judson y de que el primer pedido que recibieron fue para fabricar cierres para las sacas del Servicio de Correos de los Estados Unidos, el negocio fracasó: los cierres se atascaban con tanta frecuencia que hubo que retirar las sacas.

El inventor de la cremallera: Gideon Sundbach

Gideon Sundbach, un ingeniero eléctrico de origen sueco, especializado en turbinas de vapor y empleado en la empresa de Judson y Lewis, se casó con la hija del gerente, Elvira Aronson. Cuando su esposa murió quedó tan triste que se encerró en la empresa a trabajar día y noche hasta conseguir mejorar el invento de Judson.

En 1913 había conseguido diseñar un cierre que sí funcionaba: dos hileras de dientes que se juntaban en una única pieza mediante al deslizar sobre ellas un cierre. Estas dos tiras paralelas y la pieza intermedia formaban una Y: la cremallera.

Sundbach lo patentó en 1917 con el nombre “Hookless Nr 2” y luego creó una máquina para manufacturarlos. El invento sólo se utilizó para botas, bolsas de tabaco y sacas de correo.
A partir de 1923 la B.F. Goodrich Company utilizó estos cierres de Sundback para cerrar botas de goma y así los volvió populares. Al cerrar las botas el ruido que hacían (“sip”) le dió nombre al nuevo invento “zipper”, que es como se sigue llamando a las cremalleras en inglés.

Durante la Primera Guerra Mundial un sastre tuvo la idea de usar la cremallera en los monederos de los marinos, fijados a su cinturón de cuero. Después se utilizó en los uniformes de los aviadores y los equipamientos de las tropas.

En los años 20 las cremalleras comenzaron a utilizarse en los cierres de los equipajes. En la ropa civil no resultaban muy prácticas porque al ser metálicas había que descoserlas de la ropa para lavarla, si no se oxidaban, y luego volverlas a coser.

En 1924 se creó en Francia la Sociedad Éclair. En francés cremallera se dice fermeture éclair por esta marca. Literalmente se tradujo como cierre relámpago al español y es así como todavía se conoce a la cremallera en varios países de habla hispana.

En 1926 se implantaron en los pantalones vaqueros en vez de los botones que tan difíciles se les hacían de abrochar y desabrochar con los guantes de trabajo a los buscadores de oro y conductores de ganado, que eran los que usaban ese tipo de pantalones en aquella época.

No sería hasta mitad de los años 30 cuando empezaría a usarse la cremallera como cierre de todos los pantalones para hombre, y fue en Francia. En 1937 la revista Esquire nombró a la cremallera la Idea más nueva de la sastrería. Quizá este nuevo uso fue impulsado por el uso de la cremallera que hizo en sus diseños la famosa diseñadora surrealista Elsa Schiaparelli.

Elsa Schiaparelli y las cremalleras

La Lightening Fastener Company de Gran Bretaña y Canadá comenzó a experimentar con el plástico para crear cremalleras a principios de los 30. Su gerente, Harry Houghton, le ofreció a Elsa Schiaparelli 10000 dólares de aquella época por usar las cremalleras en su ropa.

Elsa Schiaparelli incorporó estos cierres en ropa sport, sobre todo en vestidos de punto, y la mayoría de las veces como elemento decorativo a la vista, no como cierre escondido. En el invierno de 1935, la diseñadora presentó una colección de alta costura en la que utilizó cremalleras de colores en los modelos, en lugares inusuales para la época como bolsillos, cuellos, puños y hombros. La cremallera se convirtió en un signo de su marca, como el shocking pink o los modelos basados en diseños de Dalí.

Schiaparelli, con gran visión empresarial, utilizó las cremalleras de distintas fábricas según el país en el que fueran a venderse sus modelos. En Londres de la Lightening Fastener Company, en París de Éclair y en EEUU de la Hookless Fastener Company.

En esa época y hasta que en 1935 se inventó el nylon, las cremalleras se hacían de acetato de celulosa o de nitrato de celulosa. Era un riesgo hacer ropa con estos materiales tan nuevos. La famosa editora de Vogue Diana Vreeland tuvo que tirar un modelo de Elsa Schiaparelli a la basura después de mandarlo a la tintorería porque los líquidos del lavado en seco habían reaccionado con los acetatos.

Elsa fue conocida por utilizar nuevos materiales en sus prendas, como el rhodophane, un tipo de celofán con el que hizo túnicas que parecían cristal, o el rayón llamado antracita porque parecía este carbón.

En 1934, se funda en Tokio la compañía YKK. Hoy en día es la empresa más importante en cuanto a fabricación de cremalleras se refiere. Hacen dos mil cremalleras al día.

En los años 40 se siguieron utilizando en la ropa las cremalleras metálicas, hasta mediados de los 60. La cremallera de nylon no nació hasta los 60, y como todo material nuevo, era caro al principio. YKK, Hookless Fastener de EEUU y Éclair de Francia fueron los primeros en fabricar cremalleras de plástico.

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