Se estima que cada año se tiran 92 millones de toneladas de textiles a la basura, lo que equivale a 1 camión lleno de basura por segundo que lleva prendas a los tiraderos para que se quemen (Fashion Revolution). A este ritmo, el incremento de desechos será del 60 por ciento para 2030, aumentando a 148 millones de toneladas al año.
Una de cada dos personas tira la ropa que ya no desea a la basura, en lugar de dondarla, repararla o reciclarla. Esto provoca que el 64 por ciento de la ropa que se produce cada año termine en tiraderos. La exorbitante cantidad de basura proveniente de ropa es un grave problema para la salud del planeta. La buena noticia es que es una problemática que está en manos de los consumidores comenzar a resolver. Dentro de las cosas que se pueden hacer está utilizar la ropa por más tiempo, donarla cuando ya no se desea, hacer ajustes como cambio de tallas, de botones y cierres, reconvertirla en otras prendas, modernizarla con aplicaciones, o bien llevarla a reciclar.
Este último punto es clave. Cuando una prenda ya no está en condiciones suficientemente buenas para seguirla usando, puede tener una segunda vida a través del reciclaje. El problema es que muchas personas no saben a dónde llevar su ropa, o a veces estos lugares no son muy céntricos, por lo que resulta más fácil sólo tirar la ropa a la basura.
C&A apuesta por el reciclaje
Una de las marcas que está buscando combatir esta problemática es C&A. Este año la firma relanza su programa de reciclaje ReutiliC&A en México, convirtiendo 33 de sus tiendas en la República en centros de recolección de ropa para reciclar.
C&A se alió con la startup re.colecto para crear una programa de recolección, reuso y reciclaje de ropa que motive a la gente a apostar por la moda circular. Cómo funciona es que las personas pueden llevar a las sucursales participantes (enlistadas en el sitio de ReutiliC&A) bolsas con todo tipo de ropa que ya no quieran, como chamarras, suéteres, playeras, pantalones, etc. Incluso aceptan textiles de casa, como toallas y manteles, y hasta pedacería de tela. No importa la calidad o la marca, o si las prendas están rotas o con manchas permanentes. Por cada bolsa, la persona recibe un cupón de 10 por ciento de descuento para comprar en la tienda.
Dentro de las restricciones destacan que las prendas deben estar limpias y secas. ¿Qué no aceptan? Ropa interior, cobijas, almohadas, calzado, bolsas de dormir, cinturones y ropa o blancos provenientes de hospitales o sanatorios.
Re.colecto se lleva las prendas que se dejan en las tiendas e inicia el proceso de moda circular para darle nueva vida a la ropa. Dentro de su proceso analizan las prendas para ver cuáles pueden ser reutilizadas o cuáles se convierten en nuevos productos.
Proceso del programa ReutiliC&A
“Tenemos la visión de un mundo en el que la ropa nunca se vuelva basura, que se utilice hasta que no se pueda usar más, para luego ser convertida en nuevos productos. ReutiliC&A es un paso adelante en este viaje hacia la moda circular”, comparte la marca en su sitio web.
Los hábitos de consumo están cambiando, y cada vez más personas hacen sus compras pensando en generar un impacto positivo. Pero fuera de nuestros círculos siguen habiendo muchas otras personas que todavía desconocen el impacto real que hay detrás la industria de la moda. Quizá una de estas personas que no están convencidas esté cerca de ti. Hay una poderosa manera de explicar la importancia de la moda sostenible: con datos.
En este artículo te mostraremos los impactantes datos que se esconden de la producción y consumo de ropa actual, y te ayudarán a explicar por qué el fast fashion es un modelo insostenible para nuestro planeta.
La industria y el consumo de ropa:
– La industria de la moda es una de las industrias más grandes del mundo. Se estima que 1 de cada 6 personas en el mundo trabaja en un trabajo relacionado con la moda, y el 80% de las personas trabajadoras en toda la cadena de suministro son mujeres. (Clean Clothes Campaign)
– La producción de ropa se ha multiplicado por 2,4 desde el 2000 hasta la actualidad. Actualmente se fabrican alrededor de 80.000 millones de prendas al año (The Economist) y alrededor de 20.000 millones de zapatos cada año (Fast Feet Grinded).
– Debido a la tendencia del fast fashion el consumidor promedio ahora está comprando un 60% más de ropa en comparación con el 2000, pero el uso de las prendas ha disminuido a la mitad y el 40% de la ropa nunca llega a usarse (UNECE, 2018)
– Si el consumo continúa al ritmo actual, necesitaremos tres veces más recursos naturales para 2050, en comparación con lo que se usó en el año 2000. En estos momentos se consumen aproximadamente 70 millones de toneladas de ropa cada año.
Malas condiciones de trabajo:
– En India, 1 de cada 7 trabajadoras sufre abuso sexual en el trabajo. Sólo el 3,6% de los casos de abuso sexual denunciados recibe respuesta por parte de la fábrica. (Clean Clothes Campaign)
– Algunos trabajadores cubren jornadas de 10-14 horas al día con salarios de miseria. En las temporadas de más actividad, pueden llegar a trabajar hasta las 2 o 3 de la mañana para cumplir con los pedidos establecidos por las marcas.
– Las fábricas donde trabajan son edificios en malas condiciones, normalmente sin ventilación, respirando sustancias tóxicas o inhalando polvo de fibra o arena.
– Dado que la industria de la moda necesita mano de obra poco cualificada en sus etapas iniciales, se estima que más de 1 millón de niños trabajan en campos de cultivo de algodón.
– Se estima que cerca de 100 millones de personas en todo el mundo trabajan desde casa como “industria sumergida”; eso es aproximadamente el doble de la población de Inglaterra, trabajando sin derechos y con salarios precarios. (TraidCraft Exchange)
Impacto en el clima:
– La industria de la moda emite cada año 1,200 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, más que las emisiones del sector de transporte marino y aéreo combinados.
– Si la industria continúa en su camino actual, para 2050, podría utilizar más del 26% del presupuesto de carbono del que disponemos.
– Por cada kilogramo de tejido textil producido globalmente se consume 0.6 kg de petróleo y se emiten 2 kg de Co2 a la atmósfera (informe de la Universidad de Cambridge).
Contaminación y recursos naturales:
– Esta industria es la segunda mayor consumidora de agua a nivel mundial.
– La producción de textiles (incluido el cultivo del algodón) utiliza alrededor de 93.000 millones de metros cúbicos de agua al año, lo que representa el 4% de la extracción mundial de agua dulce.
– Se necesitan 2,700 litros de agua para hacer una camisa de algodón, casi la que una persona bebe en 2,5 años.
– 8 millones de toneladas de basura llegan cada año a los mares y océanos. Eso equivale a más de 200 kilos de basura por segundo.
– El 35% de todos los micro-plásticos de los océanos proceden del lavado de ropa sintética como el poliéster o nylon.
– El mayor consumo de agua de una prenda, el 40% aproximadamente, es en la fase de uso, es decir, cuando el consumidor lava sus prendas.
– Más de 100 millones de árboles son cortados cada año y la madera se refina como tejido celulósico (viscosa, el rayón, el lyocell); si se colocaran estos árboles en línea, esos árboles rodearían la tierra 7 veces.
Tóxicos:
– Los cultivos y los tintes son el segundo factor más contaminante de agua limpia a nivel mundial. Cada año se tiñen alrededor de 28.000 millones de kg de textil.
– La industria depende de 98 millones de toneladas de recursos no renovables al año. La producción de fibras a base de plástico para textiles utiliza aproximadamente 342 millones de barriles de petróleo cada año, y se estima que la producción de algodón requiere 200.000 toneladas de pesticidas y 8 millones de toneladas de fertilizantes al año.
– Para transformar la materia prima en telas se utilizan alrededor de 8,000 químicos sintéticos.
Residuos y reciclaje:
– Del total de fibra utilizada para prendas de vestir, el 87% se deposita en vertederos o se incinera. Lo equivalente a un camión de ropa lleno de ropa de desecha o se quema cada segundo. El 95% se podría reciclar. (Ellen MacArthur Foundation)
– Cada año se descartan alrededor de 5,8 millones de toneladas de textiles en la UE, y solo el 26% se recicla.
Datos y cifras impactantes, ¿verdad? Es hora de actuar, y nosotros como consumidores tenemos el gran poder de elegir a qué empresas queremos contribuir y a cuáles no.
¿Conoces más datos sobre el impacto de la industria textil? Compártelos con nosotros en comentarios.
Los datos se han extraído principalmente de las siguientes fuentes:
Ellen MacArthur Foundation –Textiles Economy Report
Clean Clothes Campaign
Por
15/04/2022 – 05:00
Europa dice basta ya a la ropa de usar y tirar. Basta de producir para consumir sin sentido. Basta de malgastar recursos. Y basta de maltratar el planeta con ropa que solo nos ponemos una vez. En todo el mundo, cada segundo se arroja al vertedero o se incinera un camión de productos textiles. Cada europeo tira 11 kilos de ropa al año.
La ropa de mala calidad y de moda rápida está contaminando el planeta. Los productos textiles son el cuarto sector que más impacto tiene en el medio ambiente y el cambio climático, por detrás de los alimentos, la vivienda y la movilidad. Además, es el tercer sector en cuanto al uso del agua y del suelo, y el quinto por el uso de materias primas primarias y emisiones de gases de efecto invernadero.
Crean una marca de ropa elaborada 100% con plástico oceánico
Sarah Romero
Para evitar este despilfarro, la Comisión Europea ha presentado la Estrategia de la UE sobre los Productos Textiles Sostenibles y Circulares, que incluye nuevos requisitos de diseño para la ropa y que fija unos mínimos obligatorios para la inclusión de fibras recicladas en los textiles. Además, la ropa tiene que ser duradera y fácil de reparar y reciclar.
La moda rápida ya no está de moda
El sector textil está muy a la cola en reciclaje. Ahora solo el 1% de los textiles que se tiran en Europa se recicla y se emplea para fabricar nuevas prendas. La Comisión Europea también propone prohibir la destrucción de los productos no vendidos en determinadas condiciones, como los textiles no vendidos o devueltos.
Y la Comisión Europea plantea poner fin a la exportación de residuos textiles. Así, solo se permitirá la exportación de residuos textiles a países no pertenecientes a la OCDE en determinadas condiciones. Los países deben notificar a la Comisión que desean importar estos residuos y demostrar su capacidad para gestionarlos de forma sostenible, y así evitar que los residuos se etiqueten engañosamente como artículos de segunda mano al exportarlos fuera de la UE.
Foto: iStock.
La Comisión incluye el desarrollo de criterios específicos en el ámbito comunitario para distinguir claramente entre residuos y productos textiles de segunda mano. Alicia García-Franco, directora general de Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER), señala a El Confidencial que “la ropa de segunda mano debe considerarse como un producto, por eso estamos de acuerdo en que se establezca la distinción entre residuo y producto”.
Alrededor del 73% de las prendas de vestir y los textiles domésticos consumidos en Europa se produce e importa de países no pertenecientes a la UE. En concreto, en 2019 la UE fue uno de los mayores importadores mundiales de ropa, con un valor combinado de 80.000 millones de euros. La producción mundial de productos textiles casi se duplicó entre 2000 y 2015, y se espera que el consumo de ropa y calzado aumente un 63% de aquí a 2030.
Pasaporte digital
La Comisión Europea exigirá información más clara sobre los productos textiles y un pasaporte digital de productos con requisitos de información obligatorios en cuanto a la circularidad y otros aspectos medioambientales clave.
Eva Dallo
La directora general de FER señala que “la existencia de un pasaporte digital facilitará la reparación o el reciclado de los productos y el seguimiento de las sustancias preocupantes en toda la cadena de suministro, es decir, servirá para mejorar la comunicación entre los distintos actores, lo que puede ser de gran utilidad”.
Además, García-Franco apunta que disponer de un etiquetado adecuado de la ropa y las prendas de vestir sostenibles empoderará a los consumidores para hacer un consumo responsable.
Microplásticos
Los productos textiles fabricados con fibras sintéticas, como el poliéster y la fibra acrílica, son una de las principales fuentes de liberación no intencionada de microplásticos al medio ambiente.
La moda rápida son prendas baratas y de baja calidad producidas a gran velocidad, a menudo en condiciones laborales precarias fuera de la UE
La Comisión propone, para reducir la propagación de microplásticos, medidas en el diseño de los productos, procesos de fabricación, el prelavado en las plantas de fabricación industrial, el etiquetado y la promoción de materiales innovadores.
La moda rápida son prendas baratas y de baja calidad producidas a gran velocidad, a menudo en condiciones laborales precarias fuera de la UE. Y la Estrategia de la Comisión Europea busca fomentar un cambio a favor de la calidad, la durabilidad, la prolongación del uso, la reparación y la reutilización. Y por eso anima a los países a adoptar reducciones fiscales y otras medidas fiscales favorables para el sector de la reutilización y la reparación.
Pongamos el planeta de moda: ¿y si alquilas tu ropa en lugar de comprarla?
Jose Luis Gallego
“Estamos completamente de acuerdo en la adopción de deducciones fiscales y en que, además de la reutilización y la reparación, se incluya también al reciclado”, afirma García-Franco. Y añade que “estamos inmersos en un cambio de modelo económico, con un objetivo claro de alcanzar un continente climáticamente neutro en 2050 y, para ello, será sumamente importante evitar progresivamente la actual dependencia de las materias primas vírgenes”.
En este sentido, para García-Franco, “los incentivos fiscales, sin duda, son una de las herramientas a nuestro alcance en la transición hacia la economía circular”.
¿Qué es el Proyecto 333?
El Proyecto 333 es un desafío de la moda minimalista que invita a vestirse con 33 artículos o menos durante 3 meses.
¿Por qué 33 prendas?
Se supone que las mujeres usan solamente el 20% de las prendas que tienen un su armario. 33 prendas es un número suficiente para poder utilizarlo tanto para el tiempo de ocio como para el trabajo (para que no se note que usas siempre la misma ropa).
Ventajas
Por lo tanto reducir el número de prendas te permite:
- Ganar tiempo por la mañana,
- Reducir el estrés del «Qué me pongo» cuando tenemos poco tiempo
- Es muy práctico para la gente que viaja mucho, pues puedes vaciar tu armario en pocos minutos y ya sabes que tienes multiples alternativas
- Te sentirás más feliz: Curiosamente estudios han comprobado que si nuestro poder de decisión es bueno, demasiadas alternativas nos hace menos feliz, porque la mente no está preparada para elegir tanto.
¿Cómo funciona?
- Elige cuidadosamente 33 prendas -en principio- accesorios incluidos: Serán las únicas que puedes utilizar para los próximos 3 meses.
- No se cuentan como parte de los 33 artículos: anillo de boda o de otra pieza de joyería sentimental que nunca te quitas, ropa interior, ropa para dormir, ropa para andar por casa y ropa de deporte (sólo se puede llevar su ropa de de deporte para hacer deporte).
- Guarda la ropa de las otras temporadas (por ejemplo la de invierno) en una caja sellada.
- Para conseguir este reto, no puedes comprar nada durante estos 3 meses. Si compras algo, tendrás que deshacerte de otra prenda de tu armario, sea por desgaste, por ya no te queda bien, etc…
- Para que sea factible, es muy importante que tu armario tenga ropa con colores que se combinan entre ellas.
Combinar colores
¿Cúales son los colores que me quedan bien?
Para saber los colores que te sientan bien, lo mejor es acordarte cuando alguién te comentó que alguna prenda te quedaba bien, que era tu color, etc…Si no lo sabes o no te acuerdas, pregunta a unas amigas o a tus familiares.
Otra opción es simplemente seleccionar las prendas con las que realmente te sientes muy a gusto. Ponlas en tu cama o en una mesa, seleccionándolas por color, y así verás cuáles son los colores que más te gustan.
¿Cómo combinar los colores de las prendas de mi armario?
Una de las herramientas que hemos encontrado para ayudarte es esta «rueda de colores».
Puedes ver cómo se combinan los colores de la forma siguiente:
- Usando los mismos colores: Mira la rueda grande. Puedes combinar los mismos colores combinando los 3 que se ven en vertical (el color prinicipal en el plato grande y los dos otros colores que se encuentran en los platitios pegados)
- Usando colores combinables: Por ejemplo asociando colores que se encuentran en los platitos más al exterior de la rueda: mostaza con kaki, mostaza con tierra, etc…
- Usando colores opuestos: Si miras la rueda de platos grandes, el opuesto al verde es el rojo, al azul el naranja, al amarillo el violeta,etc… Para que no sea demasiado «flashy» lo mejor es usar un color fuerte (de los platos grandes) con un color opuesto más oscuro (los que se encuentran en los platitos pequeños de las extremidades). Por ejemplo el violeta con el amarillo mostaza, el rojo con el kaki, o el azul oscuro con el color tierra.
Otra opción es combinar un color con el negro o blanco- o sus grises intermediarios.
¿Cómo empezar a simplificar mi armario?
Según el Proyecto 333, estos son los dos primeros pasos a seguir:
Primer paso: Vacía el armario completamente
Para empezar es importante sacar todas las prendas del armario. y poner toda la ropa encima de tu cama o de una mesa.
Segundo paso: Las tres pilas – me gusta, no me gusta, no lo sé
Coge cada prenda por separado y evalúa su importancia dentro en vu vida cotidiana y el uso que le das. Las siguientes preguntas te pueden ayudar a elegir:
- ¿Me siento bien cuando me lo pongo?
- ¿Lo he utilizado en los últimos 6 meses?
- ¿Lo volveré a utilizar en los próximos 6 meses?
Si la respuesta a las tres preguntas es “si”, entonces la prenda se va a la pila de “me gusta”.
Si la respuesta a la primera pregunta es “no”, entonces se va a la pila “no me gusta”.
Si la respuesta a las dos últimas preguntas es “no”, entonces se va a la pila “no me gusta”.
Si la respuesta a la primera pregunta (me siento bien) ha sido “si”, y las otras dos no lo sabes, entonces va a la prenda “no lo sé”.
Ejemplos de surtido de 33 prendas para Verano
Dos seguidoras del proyecto 333 en español compartieron lo que eligieron para su armario de verano:
- 4 vestidos
1 vaqueros largos
- 1 pantalón estampado
- 2 faldas, una vaquera y una blanca
- 2 pantalones piratas: marrones y azules
- 1 pantalones cortos tostados
- 10 camisetas varias
- 2 camisetas de tirantes
- 1 jersey de verano
- 1 rebeca negra
- 2 bikinis
- 2 bolsos: 1 negro y 1 marón
- 3 pares de sandalias: negras, marrones y azules
- 1 zapatillas negras tipo Converse.
Otra opción es la siguiente:
- 2 jeans (uno claro y uno oscuro)
- 2 pantalones de vestir: verde oliva y morado
- 2 faldas: coral y azul
- 8 tops del diario (beige, lila, blanco, cuadros b/n, cuadros amarillo y blanco, rosa, 2 estampados)
- 5 tops “formales” (2 negros, fucsia, azul, blanco)
- 2 vestidos: negro y estampado
- 1 blazer negro
- 1 abrigo azul
- 1 suéter rojo
- 1 cardigan gris
- 2 Zapatos Flats: nude y negros
- 1 Sandalias azules
- 1 Sandalias altas negras
- 1 Pumps camel
- 1 Tenis Converse
- 1 Bolso negro
- 1 Clutch morado
¿Me cuesta desprenderme de las prendas: Qué hago?
Entonces quizás uno de los consejos útiles que puedes encontrar en el libro «Simplifica tu vida» de Elaine St James, es el de poner toda la ropa que piensas te podría valer algún día en una o varias cajas. Pega en estas cajas una etiquetas grande con la fecha en la que las rellenastes.
Si al cabo de 1 año no has abierto esta(s) caja(s), no la abrás (seguramente volverías con las mismas dudas de hace 1 año atrás), y deshazte de ella(s).
¿Qué puedo hacer con las prendas que no uso?
Existe varias alternativas:
- Donarlas: A familiares y amigos, desconocidos o Ong
- Costumizarlas: Si quieres hacer algo nuevo, iniciarte a manualidades, etc…
- Intercambiarlas: En zonas de trueque, swap parties, o por internet.
En el próximo artículo te explicaremos exactamente dónde donar o intercambiar tu ropa. Mientras tanto, te recomendamos dos artículos para reutilizar tus camisetas y cambiarlas en fulares y cambiar tus jerséis en bufandas, guantes y calentadores.
¿Sabías qué…?
Proyecto 333 está diseñado para hombres y mujeres de todas las edades y estilos de vida. Se ha comprobado que esta iniciativa se puede hacer con las variaciones meteorológicas extremas. Según su creadora, no tiene por qué ser un proyecto de sufrimiento. Si necesitas crear una versión del Proyecto 333 que funciona mejor para ti, hazlo.
La gente no se dará cuenta de que te vistes con los mismos 33 artículos durante 3 meses, aunque sí se puede notar que hay algo diferente acerca de cómo te vistes. Es incluso probable que consiguas más elogios.
Courtney Carver empezó esta iniciativa en 2010 y ahora miles de personas se han sumado a iniciativa de forma activa.
Puedes ver algún ejemplo de armario y las combinaciones que hace Kirsten de FairCompanies en este vídeo (en inglés):
Impactos ambientales de la moda rápida
Gracias a internet y a las redes sociales, las tendencias de la moda se mueven más rápido que nunca. Esto supone que las personas quieran comprar los artículos de tendencia, con precios asequibles, dándoles poco uso y luego desecharlos. Esto lleva a las compañías a producir lo más rápido posible, antes de que la tendencia sea reemplazada por otra. Así es como la nueva relación entre oferta y demanda creó lo que se conoce como “Fast fashion”
La demanda mundial actual es de más de 80 mil millones de artículos de ropa cada año. Y en los últimos 15 años, la producción y el consumo de ropa a se ha duplicado.
En este artículo, hablamos sobre la industria de la moda rápida y te explicaremos cómo impacta negativamente al medio ambiente.
¿Cómo la moda rápida impacta en el medio ambiente?
La moda rápida conlleva un costo medioambiental significativo, de hecho, la industria de la moda es la segunda más contaminante, por detrás de la industria petrolera. Y el daño ambiental aumenta a medida que crece la industria, los efectos negativos más relevantes son los siguientes:
1. Genera una enorme huella de carbono
La industria de la moda produce el 10% de todas las emisiones de carbono mundiales. Emite más CO2 que los vuelos internacionales y el transporte marítimo combinado.
Por ahorro de costos, la mayor parte de la cadena de suministro de la moda, materia prima, producción y comercialización, se hace en diferentes partes del mundo. Especialmente, los artículos de la moda rápida, deben ser transportados miles de kilómetros por avión o barco para llegar a su destino. Esto,junto con la energía que usa tanto la cadena de suministro como la fase de consumo, se traduce en una importante huella de carbono.
Otro de los problemas ambientales de la moda es la producción de polímeros sintéticos que se utilizan en la fabricación de prendas para que duren más. Sin embargo, no se encuentran naturalmente en el planeta, por lo que deben ser fabricados sintéticamente.
2. Explota los recursos naturales
La industria de la moda es el segundo consumidor más grande del suministro de agua del mundo.
El aumento en la producción de ropa requiere más recursos naturales para la producción de materias primas, como el algodón, la lana, o piel, Esto agota aún más nuestros recursos forestales, hídricos y terrestres.
Se necesitan alrededor de 700 galones de agua para producir una camisa de algodón. Es el equivalente a 8 tazas al día durante 3 años y medio.
Además, se requiere mucha agua para teñir y fabricar textiles. Por ejemplo, una tonelada de tela teñida puede requerir hasta 200 toneladas de agua para su producción.
3. Contamina los recursos hídricos
Lavar la ropa libera 500,000 toneladas de microfibras al océano cada año, el equivalente a 50 mil millones de botellas de plástico.
Adicionalmente, la mayoría de la fabricación de ropa se realiza en países en vías de desarrollo, donde las leyes ambientales pueden no ser tan estrictas. Esto significa que muchas veces, las aguas residuales no tratadas de las fábricas se vierten directamente en ríos o lagos, las cuales pueden ser extremadamente tóxicas que dañan los ecosistemas y la salud de las personas.
4. Genera una enorme cantidad de desechos
El equivalente a un camión de basura lleno de ropa se quema o se tira en un vertedero cada segundo.
De acuerdo con la Fundación Ellen MacArthur, una familia occidental tira un promedio de 30 kilos de ropa por año. El 73% de esta será quemada o tirada en un vertedero. Solo alrededor del 12% será reciclado, sin embargo, menos del 1% de esto será usado para hacer ropa nueva.
5. Abuso de derechos humanos
Actualmente, trabajadores de la industria de la moda aún siguen enfrentando salarios miserables y condiciones de trabajo peligrosas.
¿Qué podemos hacer?
Existen soluciones y alternativas para mitigar estos problemas, y tu puedes ser parte de este cambio, a continuación, te decimos cómo puedes contribuir:
- Crear conciencia y difundir soluciones
- Compra marcas sostenibles.
- Compra menos ropa y de mejor calidad.
- Comprar ropa de segunda mano
- Dona tu ropa no deseada.
- Recicla tu ropa no deseada.
- Elige fibras orgánicas y fibras naturales que no requieran la producción de productos químicos.
- Elige fibras con bajo consumo de agua como lino, fibras recicladas, etc.
- Elige ropa hecha en países con regulaciones ambientales más estrictas para los fabricantes (UE, Canadá, EE. UU. …).
- Busca prendas con etiqueta de certificación que controle el contenido químico, como OEKO-TEX®, GOTS o BLUESIGN®.
La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo
17 febrero 2022
- La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, por encima de la manufacturera, la de energía, la de transporte e incluso la alimentaria.
- Confeccionar unos jeans requiere unos 7.500 litros de agua, el equivalente a la cantidad que bebe una persona promedio en siete años.
Renovar constantemente el guardarropa ayuda a sumar al problema de contaminación creado por la industria de la moda. Un estudio de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), señala que “estar a la moda” tiene un altísimo impacto ambiental y que el costo de la moda es mucho más caro del precio que pagamos por ella.
Al consumir y renovar temporada a temporada la ropa que utilizamos somos parte del problema y no lo sabemos o no queremos verlo. Especialmente el “fast fashion” suma a este tipo de contaminación; esas prendas que duran sólo un par de semanas en las tiendas y son renovadas según la temporada, y que atraen a los compradores con precios muy competitivos, con ofertas que resultan atractivas e imposibles de rechazar.
De acuerdo a la UNCTAD, el rubro del vestido utiliza al año 93.000 millones de metros cúbicos de agua, “un volumen suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas”, o el medio millón de toneladas de microfibra que cada año se arrojan al mar, “lo que equivale a 3 millones de barriles de petróleo”. Así como confeccionar unos jeans requiere unos 7,500 litros de agua, el equivalente a la cantidad que bebe una persona promedio en siete años.
De hecho, el 8% de los gases de efecto invernadero proviene de la producción de ropa y calzado, y cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura.
Los constantes cambios de colecciones a bajos precios impulsan a los clientes a comprar y desechar ropa; por esta razón los consumidores están tomando mayor conciencia sobre esta industria. De esta necesidad de impulsar a consumidores responsables, Vestuá México busca hacer un cambio de mentalidad en la industria de moda al introducir su modelo de ropa “pre amada”, es decir, prendas amadas por otras personas antes de ponerlas a la venta para que otros consumidores puedan amarlas y vivir nuevas experiencias con ellas, apoyando de esta forma al medio ambiente y disminuyendo el impacto de la industria textil.
En Vestuá México creemos que ayudar a disminuir el impacto de la industria también necesita de consumidores responsables. Por eso es fundamental hacer compras conscientes.
La próxima vez que compremos una prenda, debemos preguntarnos antes:
- ¿Realmente lo necesito?
- ¿Tengo algo similar en mi clóset?
- ¿Podría comprarlo en una tienda de segunda mano?
Y si realmente necesitas comprar algo, es recomendable optar por prendas de segunda mano. En Vestuá México tienes la opción de elegir las prendas que más te gusten en un amplio catálogo. Además de ayudar al medio ambiente, ayudarás a otras personas con sus ingresos por estas prendas.
Qué hacer con la ropa usada para que no llegue a los vertederos
Cuando pensamos en residuos, a menudo nos imaginamos cosas como envoltorios sucios, botellas de plástico y restos de alimentos, no un par de jeans que los tiramos sólo porque ya no nos gustan.
Nos cuesta ver la ropa usada como desecho tal vez porque la mayoría de veces intentamos deshacernos de ella en buen estado. Es como si empezaras a comerte una manzana y después de darle dos bocados la tiras porque te apetece una pera.
El aumento de producción y consumo tiene mucho que ver con el creciente problema de residuos textiles. Hoy, de media, nos ponemos una prenda siete o diez veces antes de desecharla o abandonarla en el fondo del armario. En España, el 90% de las prendas que se desechan acaban en el vertedero, lo que supone un desperdicio de 800.000 toneladas de materiales textiles cada año.
Gran parte de estos son sintéticos y el impacto que tienen en el medio ambiente es mucho mayor de lo que nos imaginamos. Son materiales que podrían tardar en descomponerse decenas de años, por no mencionar la gran contaminación de microplásticos una vez que lleguen a los sistemas de agua.
Si decides limpiar tu armario y acabas con una bolsa (o varias) de ropa que ya no te gusta, no te queda bien o simplemente ya no necesitas, es importante saber que hay varias maneras de evitar que lleguen a la basura.
Reutiliza
¿Sabías que tus viejas camisetas de algodón podrían tener una segunda vida? La manera más fácil de sacar provecho a ropa tan usada que no puedes ni donarla es de convertirla en paños reutilizables. Simplemente la cortas en cuadrados o rectángulos (o de la forma que quieras) y ya tienes una cosa menos en tu armario de que preocuparte.
Con un poco de creatividad y herramientas que tengas por casa puedes incluso dar un toque de color y novedad a prendas que ya no te parecen atractivas.
Repara
Aunque vivimos en un mundo de comprar-tirar, los talleres de costura todavía existen. Son los sitios donde a un precio razonable te pueden sacar de un apuro cuando se te ha estropeado una cremallera o necesitas que te arreglen los bajos de los pantalones.
El tiempo de vida útil que ganamos con la reparación de esa prenda compensa estos servicios mínimos para mantenerla, especialmente si es de calidad. Otro motivo para no renunciar tan fácilmente a tus prendas.
Si, por otro lado, piensas que podrías ahorrarte ese dinero, verás que no es tan complicado intentar probarlo por tu cuenta. Tutoriales en Youtube como este te pueden dar algunas ideas creativas de cómo rescatar tu ropa vieja y usada.
Intercambia, alquila o vende
Reciclar ropa no significa necesariamente enviarla para ser destruida y convertida en algo nuevo. Podría ser simplemente una ocasión para intercambiar artículos que llevas tiempo sin ponerte con familiares, amigas o grupos de intercambio de ropa online.
Si tienes prendas en excelentes condiciones y quieres ganar un poco de dinero extra, puedes incluso llevarlos a una tienda de segunda mano local o probar de venderlas a través de apps como Vinted, Wallapop o eBay.
Dona
Si quieres alargar la vida de tu ropa usada pero venderla te parece muy complicado, puedes donarla a un refugio para personas sin hogar o a un centro comunitario en tu ciudad.
Es una opción muy buena de ayudar a otros mientras mantienes tus prendas fuera de los contenedores. Pero primero, asegúrate de donar solo artículos que estén en buenas condiciones para que le puedan servir a la persona que los recibe.
Donar no tiene que ser una excusa de deshacernos de ropa en mal estado ya que las organizaciones podrían acabar enviando nuestros artículos a los vertederos, lo que anularía el propósito por el cual nos hemos decidido por esta opción desde el principio.
Recicla
Si crees que ya no puedes aprovechar de ninguna manera tus calcetines o camisetas agujereadas, busca un punto de reciclaje textil cercano.
Las grandes ciudades cuentan con organizaciones que recogen la ropa, accesorios y otros artículos textiles y los reutilizan para otros usos como por ejemplo aislamientos para el hogar, relleno de asientos de coches, mantas industriales e incluso fibras nuevas.
Aquí te dejamos algunos programas para ayudarte a reciclar cualquier cosa, desde ropa y calzado, hasta calcetines, mantas viejas y todo lo demás:
Barcelona
Madrid
Otras ciudades de España
Aunque tengamos un largo camino por recorrer en cuanto a la tecnología del reciclaje textil, lo que podemos hacer es seguir reparando, intercambiando o comprando ropa de segunda mano.
Y si decidimos comprar, hacerlo de forma responsable. Al final, la mejor solución para evitar que se nos amontone ropa sin usar en el armario es de comprar menos y de mejor calidad para que nos dure más tiempo.
ESPAÑA ENVÍA A VERTEDEROS CASI UN MILLÓN DE TONELADAS DE RESIDUOS TEXTILES
Un estudio de Cáritas refleja que solo entre un 10 y un 12% de los productos textiles usados se recogen por separado para su reutilización o reciclaje.
La iniciativa de Cáritas para la recogida, reutilización y preparación para el reciclaje textil, moda re-, ha publicado un estudio en el que se abordan de forma exhaustiva los diferentes aspectos de esta actividad en España. El informe refleja que cada año en torno a 990.000 toneladas de productos textiles van a parar a los vertederos.
Por contra, las tasas de reciclaje textil siguen siendo bajas: sólo entre el 10-12% de los residuos textiles posconsumo se recoge por separado para su reutilización o reciclado, y menos del 1% de la producción total se recicla en ciclo cerrado, es decir, con el mismo uso o similar.
La recogida selectiva de residuos textiles por los diferentes agentes involucrados en esta actividad asciende a 108.296 toneladas en toda España. Casi en su totalidad, el sistema de recogida es el de contenedores en la vía pública, de los que existen un total de 19.548 unidades.
Por Comunidades Autónomas, las que encabezan el ránking por su ratio de recogida selectiva de residuos textiles con respecto a su generación son País Vasco (24,93% del total), Comunidad Foral de Navarra (16,48%) y Comunidad Valenciana (16,03%).
El operador con una mayor relevancia en la recogida de residuos textiles a nivel estatal es Cáritas/moda re-, que lleva a cabo la recogida del 41% del total (44.278 toneladas en 2019), muy por encima de los siguientes operadores.
TIPOLOGÍA DE RESIDUOS
El estudio aborda también la tipología de residuos textiles, que se dividen en dos categorías en función de dónde se originan: preconsumo, que son los excedentes de producción, y posconsumo, los que origina el consumidor final. En general, las prendas de vestir se consumen en cantidades mucho más altas que los productos textiles para el hogar.
Junto a ello, se analizan los porcentajes de producción por fibras textiles y de composición por categorías de prenda, aunque los datos varían en función del ámbito de estudio y no coinciden necesariamente con la composición predominante de las prendas de vestir ni, mucho menos, con los porcentajes de mezcla de la ropa recogida en los contenedores de ropa usada.
Para este estudio se ha analizado la composición en porcentaje de fibras de una muestra de 500 kg de varios contenedores de ropa usada recolectada por la entidad “Formació i Treball”, perteneciente a la cooperativa moda re-, y cuyos resultados muestran el claro dominio de la fibra de algodón sobre el resto de las fibras (cercano al 50% en el caso de la ropa reciclable y próximo al 60% en la reutilizable). A continuación, le sigue la fibra de poliéster, con un 30% en ambos tipos de ropa. La suma de ambas fibras representa el 79% en peso del total de fibras de la ropa reciclable y el 88% de la ropa reutilizable.
Los resultados revelan que la estrategia de reciclado de los residuos posconsumo de ropa rechazada para su reutilización debido a su mal estado debería centrarse en la recuperación o reaprovechamiento del 80% de las fibras componentes, que son el algodón y el poliéster.
CLASIFICACIÓN Y REUTILIZACIÓN
En otro apartado del estudio se detallan los procesos de clasificación y reutilización de los residuos textiles, de cara a su posterior distribución o valorización. Las prendas que se encuentran en un estado adecuado son recuperadas para su reutilización y distribuidas a través de canales de venta o donación.
Aquellas prendas que, por diversos motivos (suciedad, rotura, etc.) no pueden ser reutilizadas pero cuya composición y estado permiten su reciclaje, son destinadas a dicho fin para la obtención de trapos industriales o materiales aislantes, entre otros usos. Por último, existe un flujo de material rechazado, sin opción de recuperación, que puede destinarse a valorización energética siempre que sea posible.
Existen en España instalaciones a la altura de las más avanzadas de Europa que disponen de un elevado grado de mecanización y digitalización de sus procesos. Es el caso de las 3 plantas integrales que forman parte de Cáritas/moda re-, gestionadas por Koopera en Bilbao, Koopera Mediterránea en Valencia y la de Formació i Treball en Barcelona.
La reutilización contempla las operaciones de venta y donación de prendas recuperadas y listas para ser reutilizadas por un nuevo usuario. En España, el estudio ha identificado un total de 238 establecimientos con estas características.
EL IMPACTO AMBIENTAL
El reto de la sostenibilidad medioambiental de la industria textil destinada a la moda es otro de los focos del estudio, que llama la atención sobre cómo este sector industrial es uno de los que está teniendo mayor impacto ambiental a nivel mundial, debido principalmente a su elevada huella de carbono y huella hídrica.
Aunque no existe suficiente acuerdo sobre como contabilizar el ahorro de emisiones que comporta la reutilización de ropa usada, la valoración realizada por ECO-TLC (Francia) estima el equivalente a 25 kg de CO2 evitadas por cada kg de ropa reutilizada. La tendencia actual para contabilizar este ahorro de emisiones se basa en considerar que la reutilización ahorra la producción de una prenda nueva de las mismas características. Y que dicho ahorro es mayor cuanto más se extiende la vida útil de la prenda reutilizada.
INICIATIVAS DE LAS MARCAS DE MODA
El estudio también destaca el proceso de concienciación que en los últimos años han iniciado las grandes industrias productoras de moda sobre el impacto ambiental de la fabricación de textil y la necesidad de una gestión responsable de los residuos textiles generados, para lo cual han firmado convenios de colaboración con entidades para la recogida de ropa usada. Asimismo, han promovido iniciativas en torno al reciclaje de esta para la obtención de fibras recicladas para sus nuevas colecciones.
Es reseñable, por su cuantía y singularidad, el apoyo de Inditex a la investigación universitaria tanto en centros españoles como europeos, junto a un importante convenio de colaboración con el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).
RETOS FUTUROS
Junto al análisis del reciclado textil en España, los autores del estudio plantean un capítulo de retos que permita afrontar un escenario de evolución futura de la moda que apunta a una tendencia al alza del consumo de prendas textiles.
Para ello, es necesario implementar iniciativas de sostenibilidad basadas en la sensibilización del consumidor a la hora de recuperar prendas usadas, la reducción del impacto de las fibras utilizadas, el rediseñado de los artículos para reducir los residuos, la incorporación de fibras recicladas, el alargamiento de la vida útil de la prenda mediante su reutilización o la mejora de su calidad.
Además, se prevé un aumento de la cantidad de residuos textiles a recoger y tratar con la inminente prohibición de la destrucción de los excedentes de producción, y de la prohibición de importar ropa de segunda mano en algunos países africanos, como determinó Ruanda en 2019, para favorecer su propia industria.
Debe incentivarse también un cambio de hábitos de consumo del sector de la moda a través de la información y sensibilización del consumidor, que catalice el replanteamiento global del sector, reduciendo el número de ventas de productos a bajo precio, priorizando unos productos diseñados para durar o reduciendo la presencia en el mercado de la llamada moda rápida.
Por todo lo anterior, urge la puesta en marcha de un Sistema de Responsabilidad Ampliada del Productor que asegure los recursos necesarios para crear un modelo robusto y transparente de gestión.
Es imprescindible, en definitiva, fomentar la innovación y nuevos modelos de negocio en el sector textil, impulsando prendas sostenibles y circulares, incrementando su vida útil y su reutilización, incluyendo criterios de ecodiseño en su producción para garantizar una mejor durabilidad y retrasar la generación de residuos.
