Fuente: Burda style 3-2023
Si Chanel dió a las mujeres la libertad, Yves Saint Laurent les dió el poder.
Al menos, esto es lo que pensaba Pierre Bergé, socio de Yves durante años.
Hay pocas prendas de ropa que hagan que una mujer se sienta poderosa, bien vestida e inolvidable como «le smocking» (el esmoquin).
Y es que este atuendo reservado para los hombres, causó un gran revuelo a mediados del siglo XX cuando era considerado algo no solo fuera de lo común sino obsceno utilizado por las mujeres.
En la primera película norteamericana de Marlene Dietrich, la veíamos vestida de hombre besando a una mujer, imagina el revuelo si simplemente vestir de hombre ya era motivo suficiente para ir a la cárcel.
Pero Marlene Dietrich era sinónimo de valentía, sensualidad y extravagancia.
Aún así, el mundo tardó en aceptar que el esmoquin era elegante y en 1966 Yves Saint Laurent lo convirtió en una prenda imprescindible en el armario.
La primera en utilizar el esmoquin en lugar del tradicional vestido de noche fue la actriz y amiga de Sant Laurent, la gran Catherine Denueve, que catapultó este look al olimpo de la moda.
Desde el punto de vista de la moda se ha convertido en una pieza atemporal ya que resiste temporada tras temporada.
Y es que su versatilidad nos permite llevarlo con una camiseta blanca, una blusa de volantes de organza al estilo 70 e, incluso, sin nada debajo.
Las bases de su diseño son muy rigurosas: solapa en punta, líneas impecables y bolsillos perfectos.
Y derivada de esta chaqueta tienes las blazers que puedes usar en cualquier ocasión ya que dependiendo de tus combinaciones será el resultado.
¿Te atreves con ellas?
