
Hay tejidos que pasan temporadas más discretos y, de repente, vuelven a aparecer por todas partes. La pana es uno de ellos.
La hemos visto en pantalones, chaquetas y faldas. Ha vestido sofás, sillones y cojines.
Y ahora esas panas con textura, cuerpo y canales bien marcados vuelven a llamar nuestra atención también en el taller de costura.
Bolsos, mochilas, riñoneras, neceseres, cestas…
Basta imaginar un proyecto sencillo confeccionado con ella para entender por qué resulta tan tentadora. 😍
Pero espera.
Porque detrás de esas “rayitas” suaves que tanto apetece tocar hay bastante más de lo que parece.
¿Toda pana de canal ancho es pana tapicera? ¿Tiene que ser gruesa? ¿Es siempre de poliéster? ¿Necesita estabilizador? ¿Qué ocurre con la dirección del pelo? ¿Y por qué dos piezas cortadas de la misma tela pueden llegar a parecer de distinto color?
Y ya que estamos…
¿Es realmente nuevo eso de utilizar pana para tapicería?
Te adelantamos algo: no.
Y hemos encontrado una pequeña prueba con más de 125 años de historia que luego te enseñaremos. 😉
Así que hoy no vamos a limitarnos a decirte que la pana tapicera es bonita y que puedes hacer un bolso con ella.
Vamos a hacer lo que más nos gusta en Sueña entre telas: ¡vamos a destriparla!. 🧵✂️
De dónde viene, cómo consigue esos canales, qué significa realmente que una pana sea “tapicera”, cómo elegirla, qué podemos coser con ella y, por supuesto, algunos consejos para enfrentarnos a ella cuando llegue el momento de sentarnos delante de la máquina.
Porque ya sabes que aquí no somos demasiado amigas de las recetas universales.
En costura, muchas veces la respuesta es: depende. 😂
Empezamos.

Antes de hablar de pana tapicera… ¿qué es realmente la pana?
A simple vista parece fácil de reconocer.
Tiene rayitas, es suave y, cuando pasas la mano por encima, cambia ligeramente de aspecto. Pana.
Pero esas “rayitas” tienen bastante más historia de la que parece.
La pana pertenece a la familia de los tejidos de pelo cortado. Es decir, esos canales que vemos y tocamos no son un dibujo estampado ni un simple relieve creado para decorar la tela: están formados por pequeños pelitos.
Durante su fabricación se teje una base y se incorporan hilos destinados a formar ese pelo. Después, esos hilos se cortan y, tras distintos procesos de acabado, aparece esa superficie suave y acanalada tan característica.
Y ahora viene una de esas pequeñas cosas que, una vez las sabes, hacen que mires una tela de otra manera.
Esas rayitas tienen nombre
Se llaman canales, aunque en muchas tiendas y talleres de costura también escucharás llamarlos cordones: pana de cordón fino, cordón ancho, cordón muy marcado…
No hablamos, claro, de un cordón independiente como el que utilizaríamos para cerrar una bolsa. 😂
Es otra forma habitual de referirnos a esas líneas de pelo que recorren la superficie de la pana.
En inglés encontrarás también el término wales para hablar de los canales, y expresiones como wide cord o jumbo cord cuando esos cordones son especialmente anchos.
Pueden ser muy finitos y estar muy juntos o ser anchos y tremendamente visibles.
Por eso una micropana puede tener un aspecto delicado y casi liso desde cierta distancia mientras que, en otras panas, el cordón se convierte prácticamente en el protagonista del tejido.
Pero cuidado con una asociación muy tentadora: cordón ancho no significa automáticamente pana tapicera.
Ni un cordón fino significa que esa pana no pueda estar destinada a tapicería.
Y sí: la pana tiene pelo
Parece una obviedad hasta que llega el momento de cortarla. 😂
Pasa la mano por una pana primero en un sentido y después en el contrario.
Notarás una diferencia en el tacto y también puede cambiar la manera en la que la luz incide sobre ella. Eso es importantísimo.
Porque significa que la pana tiene dirección de pelo.
Y cuanto más marcado sea el cordón y el pelo de nuestra pana, más evidente puede resultar esa dirección.
No solo cuando cosemos.
Desde antes de cortar.
Todas las piezas que queramos ver con el mismo aspecto deberán respetar la dirección que hayamos elegido.
Si giramos una pieza para aprovechar un huequito de tela sin tenerlo en cuenta, podemos descubrir después que parece más clara o más oscura que las demás.
No es que una haya cambiado misteriosamente de color. Es el pelo jugando con la luz. 😉
Y esto va a ser muy importante un poquito más adelante.

Entonces… ¿qué es una pana tapicera?
Aquí viene la primera sorpresa.
Si esperabas que existiera una especie de receta que dijera: pana + cordón ancho + mucho gramaje = pana tapicera…sentimos estropearte la fórmula. 😂
La pana tapicera sigue siendo pana. No es una familia textil completamente diferente.
Lo que cambia es para qué está concebida y qué características tiene esa pana concreta.
Y esto nos ayuda a desmontar unas cuantas ideas.
No tiene por qué ser de cordón ancho
Estamos muy acostumbradas a asociar la pana tapicera con esos cordones anchos, mullidos y muy visibles que tanto estamos viendo últimamente.
Pero existen panas destinadas a tapicería de cordón muy fino y otras con cordones enormes.
Así que el ancho del cordón nos habla de su aspecto y de su textura, pero no basta para decirnos si una pana es tapicera o no.
Tampoco tiene una composición única
La pana que muchas conocemos de prendas tradicionales ha estado muy asociada al algodón, pero cuando empezamos a mirar panas destinadas a tapicería encontramos algodón, poliéster, poliamida y diferentes mezclas de fibras.
Por tanto: la composición por sí sola tampoco convierte una pana en tapicera.
Cada fibra y cada construcción aportarán características diferentes que tendremos que valorar dependiendo del tejido y del uso que queramos darle.
¿Y si pesa mucho?
El gramaje también nos aporta información.
Nos indica cuánto pesa un metro cuadrado de ese tejido y, junto con otras características, puede ayudarnos a hacernos una idea de lo que tendremos entre las manos.
Pero cuidado: muchos gramos no significan automáticamente mucha resistencia.
Y aquí aparece una palabra que quizá hayas visto alguna vez al buscar telas para tapicería.
¿Qué es el Martindale?
Dicho de una manera muy sencilla, es un ensayo que sirve para evaluar la resistencia de un tejido al desgaste producido por el roce o abrasión.
Piensa en el asiento de una silla o de un sofá. Nos sentamos, nos levantamos, volvemos a sentarnos… y ese roce se repite una y otra vez durante su vida.
En el ensayo Martindale, una muestra del tejido se somete a un rozamiento controlado y repetido.
Por eso, cuando miramos fichas técnicas de tapicería, podemos encontrarnos cifras expresadas en ciclos Martindale.
20.000.
40.000.
90.000.
100.000…
No significa que alguien se haya sentado cien mil veces encima de la tela para comprobarlo. 😂 Son resultados obtenidos mediante un ensayo normalizado.
Y aquí viene lo verdaderamente importante: Martindale nos habla de abrasión, no de absolutamente todo lo que puede interesarnos de un tejido.
Las fichas técnicas profesionales pueden incluir otros ensayos relacionados con el pilling, la solidez del color al frote, el comportamiento de las costuras y otras características.
Cada uno observa algo diferente.
Así que: gramaje ≠ Martindale y Martindale ≠ nota final de la tela.
Dos ejemplos lo explican mucho mejor
Podemos encontrar una pana profesional para tapicería de cordón estrecho, compuesta por un 96 % de poliéster reciclado y un 4 % de poliamida, con una resistencia declarada de 100.000 ciclos Martindale.
Y también podemos encontrar una pana de cordón ancho, 100 % algodón, destinada a asiento residencial y con 20.000 ciclos Martindale.
Las dos son panas.
Las dos están destinadas a tapicería.
Y, sin embargo, son muy diferentes.
Así que quizá la pregunta más útil no sea: «¿Cómo es una pana tapicera?»
Sino: «¿Cómo es ESTA pana tapicera y para qué quiero utilizarla?»
Ahí cambia todo.
¿Y nuestra pana?
Ahora sí podemos presentártela con sus datos técnicos delante. 😉
La pana tapicera que tenemos actualmente en Sueña entre telas tiene:
- 330 g/m² de gramaje, con una tolerancia indicada de ±5 %.
- 91 % poliéster y 9 % poliamida.
- Un ancho útil mínimo indicado de 140 cm.
- Una resistencia a la abrasión de 90.000–100.000 ciclos Martindale.
- Grado 4 de resistencia al pilling.
- Grado 4–5 de solidez al frote, tanto en seco como en húmedo.
Y fíjate qué bien nos viene nuestra propia pana para entender lo que acabamos de explicar.
Podríamos quedarnos únicamente con:
«¡Hasta 100.000 Martindale!» Suena estupendo. 😂
Pero sus datos técnicos no contienen únicamente esa cifra.
También tenemos información sobre pilling, solidez al frote y otros aspectos de su comportamiento porque un tejido no se puede explicar con un solo número.
No te quedes únicamente con que una pana pesa mucho, tiene un cordón enorme o anuncia muchísimos ciclos Martindale. Mira el conjunto.
Porque cuanto mejor conozcamos la tela que tenemos delante, mejores decisiones podremos tomar cuando llegue el momento de convertirla en un proyecto.

¿La pana en tapicería es una moda nueva?
Si últimamente tienes la sensación de encontrarte pana de cordón ancho por todas partes, no eres la única.
La vemos de nuevo en decoración, en moda y también ha ido haciéndose un hueco entre quienes cosemos bolsos, mochilas, riñoneras y otros accesorios.
Pero que ahora vuelva a llamar nuestra atención no significa que acabemos de descubrirla.
De hecho, cuando empezamos a investigar encontramos una pequeña sorpresa.

Tenemos que viajar, como mínimo, hasta 1899
El Metropolitan Museum of Art de Nueva York conserva una silla diseñada por el artista francés Georges de Feure, fechada entre 1899 y 1900.
¿Y sabes qué materiales aparecen en la ficha del museo? Nogal y pana. Sí.
Mientras nosotras estamos pensando qué estabilizador ponerle a nuestro próximo bolso de pana, alguien ya estaba sentándose sobre ella hace más de 125 años. 😂 Y esta pequeña silla nos sirve para demostrar algo importante:
la relación entre pana y mobiliario no nació con los sofás de los años 60 o 70, aunque muchas tengamos esa estética grabada en la cabeza cuando pensamos en ella.
La pana lleva muchísimo tiempo entrando y saliendo de nuestros armarios y de nuestras casas.
Una tela con muchas vidas
La pana resulta especialmente curiosa porque nunca ha pertenecido exclusivamente a un único mundo.
La encontramos en prendas de vestir y ropa de trabajo, pero también en decoración y mobiliario.
Ha pasado por épocas de enorme popularidad y otras en las que parecía quedarse mucho más silenciosa.
Y ahora vuelve a vivir un nuevo momento de visibilidad.
Preferimos decir eso y no anunciar que es “el tejido del año” ni que “ha vuelto para quedarse”.
Porque las tendencias tienen una costumbre bastante fea: no nos consultan antes de cambiar. 😂
¿Y cuándo saltó del sofá a nuestros proyectos de costura creativa?
Aquí podríamos inventarnos una historia estupenda. Pero no lo vamos a hacer.
No hemos encontrado documentación suficientemente sólida que nos permita señalar un año y decir: «Aquí empezó a utilizarse la pana tapicera para bolsos, mochilas o neceseres».
Y probablemente tampoco exista una frontera tan limpia.
Los tejidos viajan.
Los utilizamos para cosas distintas, recuperamos materiales que ya conocíamos, cambiamos patrones, mezclamos técnicas y un día una tela que asociábamos con un sillón aparece convertida en una riñonera.
Lo que sí sabemos es que las panas con cuerpo y textura tienen muchísimo que ofrecernos en costura creativa.
Y tiene bastante lógica.
Porque cuando una tela nos ofrece textura, presencia y personalidad, nuestra cabeza empieza inmediatamente a hacer lo que mejor sabe hacer una cabeza costurera: «¿Y si con esto hago un bolso?» 😂
Así que no estamos ante una tela nueva.
Ni siquiera ante una recién llegada a la tapicería.
Estamos ante un tejido con mucha historia que hemos vuelto a mirar con otros ojos.

Antes de cortar: para un momento y acaricia tu pana 😂
Sí, has leído bien.
Antes de sacar las tijeras, el cúter o empezar a colocar patrones como si estuviéramos jugando al Tetris, pasa la mano por la tela.
Primero en un sentido. Después en el contrario.
La pana tiene pelo y ese pelo tiene una dirección.
Primero decide hacia dónde irá el pelo
Mira la tela desde distintos ángulos. Tócala. Gírala.
Al cambiar la dirección verás cómo también puede cambiar la manera en la que refleja la luz.
Un mismo color puede parecernos más claro o más oscuro según la orientación del pelo.
Ahora elige cómo quieres colocarla en tu proyecto.
Y, una vez decidido…no pierdas esa dirección de vista.
Una buena idea es marcarla en el reverso de la tela o indicarla claramente en tus patrones antes de empezar a cortar.
Porque el momento de descubrir que el bolsillo delantero parece de otro color que el cuerpo del bolso…no es cuando ya lo has cosido. 😂
Soñadora, sabemos que quieres aprovechar hasta el último centímetro…
Y nos parece estupendo. 😂
Cuando colocamos los patrones sobre una tela, muchas tenemos activado automáticamente el modo ahorro: esta pieza hacia arriba, esta hacia abajo, aquella la giro, esta me cabe aquí…
Y terminamos el puzle orgullosísimas porque hemos aprovechado la tela hasta el último rincón.
Con la pana, cuidado.
Si quieres que todas las piezas tengan el mismo aspecto, no debes girar unas 180° respecto a las otras simplemente para aprovechar mejor la tela.
Al hacerlo estás invirtiendo la dirección del pelo.
Y sí: se nota.
Puede que sobre la mesa, mientras colocas los patrones, pienses que no es para tanto. Pero una vez cortadas y colocadas juntas —y dependiendo de cómo incida la luz— una pieza puede parecer más clara y otra más oscura.
Así que con la pana nuestro maravilloso Tetris costurero tiene una regla nueva: podemos mover las piezas, buscar huecos y aprovechar todo lo posible… pero manteniendo la misma dirección del pelo.
Ese ahorro de unos centímetros puede salir bastante caro si después tenemos que volver a cortar una pieza. 😉
¿Y poner los cordones en horizontal?
Eso es otra cosa.
Podemos decidir utilizar la dirección de los cordones como un recurso de diseño: por ejemplo, cuerpo del bolso con los cordones verticales y un bolsillo con ellos horizontales.
Pero esa decisión debe ser consciente.
Girar una pieza 90° para jugar con los cordones no es lo mismo que darle la vuelta 180° y cambiar la dirección del pelo sin darnos cuenta.
Antes de cortar, comprueba cómo se ve esa combinación con la luz y con la pana concreta que tienes delante.
Una cosa es diseñarlo. Y otra descubrirlo por accidente. 😂
La pana puede pedirnos un poquito más de tela
En un tejido que podamos colocar indistintamente en ambos sentidos tenemos mucha más libertad para encajar las piezas.
Con la pana esa libertad se reduce.
Y eso puede significar que necesitemos algo más de tejido para el mismo proyecto. ¿Cuánto? No vamos a darte un porcentaje mágico.
Dependerá del patrón, del ancho de la tela, del tamaño de las piezas y de cómo podamos distribuirlas.
Lo importante es recordar que, cuando calculamos el consumo de una pana, también tenemos que calcular con la dirección del pelo.
Antes de cortar todo… prueba
Especialmente si es una pana que no has cosido nunca.
Corta un pequeño retal y empieza a conocerla.
Observa cuánto desprende al cortar, si sus bordes se deshilachan con facilidad, cómo se comportan dos capas juntas y qué ocurre cuando la manipulas.
No todas las panas van a responder igual.
Y esos cinco minutos pueden contarte muchísimo sobre lo que vendrá después.
¿Tijeras o cúter?
Aquí tampoco vamos a fundar una nueva religión. 😂
Utiliza una herramienta bien afilada, con la que puedas cortar limpiamente y sin arrastrar o deformar el tejido.
Según el proyecto, el tamaño de las piezas y la pana concreta, puedes sentirte más cómoda con tijeras o con cúter y base de corte.
Y cuidado también al guardarla
El pelo no deja de existir cuando terminamos de coser. 😂
Especialmente en panas con cordones y pelo muy marcados, conviene evitar durante periodos prolongados pesos, presiones y dobleces fuertes que puedan marcar o aplastar su superficie.
Y esto vale tanto para la tela que todavía no hemos cortado como para el proyecto terminado.
Así que nada de hacer una bola con el retal y meterlo debajo de ocho telas «porque luego ya lo ordenaré».
Sí. Te conocemos. 😂
Además, nunca sabes cuándo ese trocito va a convertirse en un bolsillo, una trabilla…o en ese retal que tiraste tres días antes de descubrir que lo necesitabas.

¿La pana tapicera necesita estabilizador?
Respuesta corta: depende. 😂
Y no estamos escurriendo el bulto.
Una pana tapicera puede tener bastante cuerpo, especialmente si la comparamos con tejidos mucho más ligeros que utilizamos habitualmente en costura creativa.
Entonces la cogemos, la doblamos un poquito y pensamos: «Esto no necesita nada».
Bueno…
Antes de decidirlo, pensemos qué queremos conseguir.
Cuerpo, estructura y volumen no son exactamente lo mismo
Una tela puede tener cuerpo y, aun así, no proporcionar por sí sola la estructura que queremos para nuestro proyecto.
Podemos querer que nuestro bolso quede flexible. Que se mantenga de pie. Que tenga un aspecto más mullido. Que conserve muy bien una determinada forma.
O simplemente que la pana tenga un poquito más de apoyo sin convertir nuestro bolso en una armadura medieval. 😂
Por eso no deberíamos elegir un material pensando únicamente: «Estoy cosiendo pana tapicera».
La pregunta sería más bien: «¿Cómo quiero que quede este proyecto?»
Y después: «¿Qué necesita esta pana concreta para conseguirlo?»

Más grueso no significa necesariamente mejor
Tenemos una pana con cuerpo.
Añadimos estabilizador.
Después el forro.
Quizá otra pieza exterior.
Llegamos a una costura donde coinciden varias capas…y acabamos intentando pasar por debajo del prensatelas: pana + pana + estabilizador + estabilizador + forro + forro.
Bienvenida al Everest textil. 😂
Antes de estabilizar todas las piezas merece la pena mirar el patrón completo y localizar dónde van a acumularse las capas.
Asas.
Cremalleras.
Esquinas.
Costuras laterales.
Uniones entre diferentes piezas.
Porque nuestro proyecto no se cose siempre sobre una única capa perfectamente extendida.
Haz la prueba con el bocadillo completo
Si quieres comprobar cómo se comportará tu proyecto, no pruebes solamente una capa de pana.
Coge un retal y reproduce, en la medida de lo posible, lo que después tendrá que coser tu máquina: pana, estabilizador, forro… y las capas que correspondan en esa zona.
Cóselo. Dóblalo. Haz un pespunte si el patrón lo lleva.
Intenta darle la vuelta si después tendrás que hacerlo.
Y observa.
Ese pequeño bocadillo de prueba puede decirte muchísimo más que tocar únicamente la tela en la estantería.

Y ahora viene algo que repetimos muchísimo en tienda y en el taller
No te fijes únicamente en lo que hace la de al lado.
A una Soñadora le encanta trabajar con foam.
Otra prefiere estabilizador.
Otra consigue exactamente el resultado que busca con una entretela.
Y otra puede decidir que, para ese proyecto y con esa tela, no quiere añadir prácticamente nada.
¿Quién tiene razón? Puede que todas.
Porque no estamos buscando una única respuesta correcta.
Estamos buscando el resultado que tú quieres conseguir.
Quizá a ti te encante un bolso blandito, que se adapte y tenga movimiento, mientras que otra persona quiere ese mismo modelo perfectamente armado y capaz de mantenerse de pie.
Puede que una quiera volumen.
Otra rigidez.
Otra solamente un poquito de cuerpo.
Y ahí entran los materiales, sí.
Pero también entra tu gusto personal.
Por eso, cuando veas un tutorial o a otra costurera utilizando determinado estabilizador, no pienses automáticamente: «Entonces tengo que utilizar ese».
Pregúntate por qué lo está utilizando y si ese resultado es también el que quieres tú.
Observa tu tejido.
Piensa en tu proyecto.
Toca los materiales.
Haz una prueba.
Y después toma tu propia decisión.
Porque aprender a coser no consiste únicamente en saber qué material utilizó otra persona.
También consiste en aprender a mirar un proyecto y poder decir: «Yo quiero que el mío quede así».
Y saber qué puedes hacer para conseguirlo.
¿Y el foam?
También puede formar parte de determinados proyectos, pero recuerda algo de lo que ya hemos hablado en nuestra serie Entre tela y tela: foam y estabilizador no son exactamente lo mismo ni tienen por qué cumplir la misma función.
Por eso, en lugar de preguntarnos cuál es “mejor”, nos interesa saber qué queremos conseguir.
Si quieres profundizar en esa diferencia, tenemos un contenido específico dedicado precisamente a comparar foam y estabilizador.
Tampoco olvides el forro
El forro no está ahí únicamente para que no veamos las costuras interiores.
Puede ayudarnos a conseguir un acabado más limpio, incorporar bolsillos y compartimentos y proteger el interior de nuestro proyecto.
Y también añade una capa más.
Así que cuando planifiques el conjunto, cuenta con él desde el principio. Porque el forro también quiere participar en el Everest. 😂
Quédate con una idea:
No preguntes: «¿La pana tapicera necesita estabilizador?»
Pregunta: «¿Mi proyecto, hecho con ESTA pana, necesita estabilizador para quedar como YO quiero?»
Ese «yo quiero» es importante.
No buscamos que todas cosáis igual. Buscamos que sepáis por qué elegís lo que elegís.

¿Qué aguja, hilo y puntada utilizamos?
Si has llegado hasta aquí esperando que por fin te digamos: aguja X + hilo X + puntada de X milímetros tenemos malas noticias. 😂
No existe una combinación universal para coser pana tapicera.
Ya hemos visto que podemos encontrar panas de composiciones, grosores y construcciones diferentes.
Además, nuestra máquina quizá no tenga que atravesar solamente pana: puede encontrarse con forro, entretela, estabilizador, cintas, cremalleras y varias capas coincidiendo en una misma costura.
Así que vamos a hacer algo mucho más útil que darte una receta.
Vamos a aprender a elegir y probar.
Empecemos por la aguja
Nosotras trabajamos habitualmente con agujas SCHMETZ, y la propia documentación de la marca contempla diferentes recomendaciones para pana, entre ellas agujas Universal y Jeans/Denim.
Y esto nos viene fenomenal para demostrar algo que repetimos muchísimo: no elegimos una aguja solamente porque en la etiqueta de la tela ponga “pana”.
Las recomendaciones del fabricante son un buen punto de partida.
Después observa tu pana.
Mira su grosor y su composición.
Piensa en cuántas capas vas a atravesar.
Ten en cuenta los demás materiales que forman parte de la costura.
Y a partir de ahí, elige una aguja adecuada y haz una prueba.
Tu máquina también te habla
No literalmente.
Si empieza a pedirte vacaciones, quizá hemos llegado demasiado lejos. 😂
Pero durante la costura sí puede darnos pistas de que algo no está funcionando bien.
Puntadas que no se forman correctamente, roturas de hilo, una aguja que se desvía o una máquina que empieza a trabajar con demasiada dificultad son motivos para parar y revisar lo que estamos haciendo.
No sigas tirando de la tela para obligarla a pasar.
Y tampoco solucionemos automáticamente cualquier problema colocando una aguja cada vez más gruesa.
A veces habrá que revisar la aguja.
Otras, el número de capas.
El prensatelas.
El hilo.
La forma en que hemos construido esa unión.
O ese maravilloso Everest textil que hemos creado sin darnos cuenta. 😂
¿Y el hilo?
Con el hilo sucede algo parecido.
Para las costuras habituales de muchos de nuestros proyectos utilizamos Gütermann Coselotodo, un hilo 100 % poliéster que el fabricante contempla para costuras de unión, pespuntes y puntadas decorativas.
Pero tampoco queremos convertir: pana = este hilo en una nueva fórmula universal.
Una cosa es la costura que construye nuestro proyecto y otra un pespunte que queremos que tenga una función decorativa determinada.
El hilo deberá elegirse teniendo en cuenta qué estamos cosiendo y qué queremos conseguir.
¿Puntada larga o corta?
Otra pregunta con respuesta maravillosa: depende. 😂
La longitud adecuada estará relacionada con nuestra pana, el hilo, la aguja, las capas que estamos atravesando, la máquina y el resultado que buscamos.
Por eso preferimos recomendarte algo mucho más práctico: haz una muestra antes de empezar.
Y no una muestra tramposa.
Si después vas a coser dos capas de pana con estabilizador y forro, probar una puntada preciosa sobre una única capa de pana nos cuenta bastante poco sobre lo que ocurrirá de verdad.
Prepara un pequeño bocadillo con los mismos materiales que vas a utilizar.
Prueba la costura.
Prueba el pespunte si lo habrá.
Mira cómo queda por delante.
Y también por detrás.
Dóblalo.
Tócalo.
Obsérvalo.
Ese retal te está dando información sobre tu pana, tu máquina y tu proyecto.
Y eso vale muchísimo más que copiar ciegamente el número de puntada que utilizó otra persona.

Cuando las capas deciden ir cada una por su lado
Al coser varias capas de pana podemos encontrarnos con que no avanzan exactamente como esperábamos.
Por eso es importante sujetar bien las piezas y comprobar que continúan donde las colocamos.
¿Alfileres? ¿Pinzas?
Utiliza lo que funcione mejor con esa tela y esa construcción.
¿Prensatelas de doble arrastre o doble arrastre integrado?
Puede ser una ayuda en determinados trabajos si nuestra máquina dispone de ello y comprobamos que mejora el avance de las capas.
Pero tampoco es un requisito obligatorio para poder coser pana.
Y ahora llega una palabra que algunas intentáis evitar como si cobrásemos por pronunciarla.

Hilvanar
Sí. Hilvanar. 😂 Esa antigua tecnología que funciona aunque no lleve batería.
Hay ocasiones en las que unas pinzas o unos alfileres serán suficientes.
Y habrá otras —una cremallera, un bolsillo que tiene que quedar exactamente colocado, varias capas que se desplazan— en las que un buen hilván puede ahorrarnos bastantes disgustos.
Lo decimos mucho en el taller: a veces cinco minutos hilvanando te ahorran veinte descosiendo.
No es una técnica anticuada.
Es simplemente otra herramienta.
Y como cualquier herramienta, la utilizamos cuando nos resulta útil.

Y ahora… cuidado con la plancha
Has elegido la dirección del pelo.
Has cortado todas las piezas correctamente.
Has conseguido coser tu particular Everest de capas.
Y ahora llegas con la plancha, la plantas encima de la pana y… adiós, cordones. 😱😂
Con la pana, el planchado merece bastante más atención que con un tejido completamente liso.
Porque aquello que nos encanta de ella —su pelo, su volumen y esos cordones tan marcados— es precisamente lo que podemos estropear si aplicamos demasiado calor, demasiada presión o arrastramos la plancha sin cuidado.
Siempre que podamos, trabajamos por el revés
Esta es una costumbre que repetimos muchísimo en el taller: los tejidos, mejor plancharlos por el revés siempre que sea posible.
Y con la pana tenemos todavía más motivos para hacerlo.
Cuando cosemos una costura y necesitamos abrirla, por ejemplo, lo haremos desde el revés procurando no aplastar el pelo contra la tabla.
Una superficie algo mullida también puede ayudarnos a que los cordones tengan espacio y no queden completamente prensados contra una superficie dura.
Pero sabemos que la historia no termina ahí.
Porque después de abrir y asentar esa costura por detrás, muchas veces necesitamos darle un pequeño repaso por el derecho para comprobar y mejorar cómo ha quedado.
Y es justo ahí donde debemos tener todavía más cuidado.
Si repasas por el derecho, protege la pana
En nuestro taller, cuando necesitamos repasar por el derecho un tejido que requiere protección, solemos interponer una tela de algodón o una batista entre la plancha y el tejido. En determinados trabajos también utilizamos papel de horno como barrera de protección.
Te contamos cómo trabajamos nosotros, no una receta universal para todas las panas.
Lo importante es entender el motivo: queremos evitar el contacto directo de la suela de la plancha con el pelo y proteger la superficie mientras trabajamos.
Y recuerda: poner una protección encima no nos da permiso para aplastar la pana. 😂
Seguimos trabajando con cuidado y utilizando solamente la presión necesaria.
Siempre respetando la dirección del pelo
Aquí recuperamos algo que llevamos repitiendo desde el momento del corte. La dirección importa.
Si necesitamos trabajar por el derecho, respetaremos el sentido del pelo, sin frotar alegremente hacia delante y hacia atrás.
Queremos acompañarlo, no revolverlo ni aplastarlo.
Con la pana muchas veces resulta más útil pensar en: apoyar, levantar, avanzar.
Con suavidad.
Y siempre observando.
¿Temperatura?
Aquí no vamos a darte un número.
Ya sabes por qué. Depende.
Una pana de algodón y una pana de poliéster no tienen por qué reaccionar igual al calor.
La temperatura, el vapor y el tiempo de exposición deberán adaptarse a la composición y a las indicaciones de cuidado de esa pana concreta.
Y si no estás segura… Saca el retal
Sí. Otra vez el retal. 😂
Antes de hacer cualquier prueba sobre la pieza delantera de ese bolso que ya llevas dos horas cosiendo, hazla sobre un sobrante.
Haz una costura.
Ábrela por el revés.
Asiéntala.
Después haz ese pequeño repaso por el derecho utilizando la protección que hayas elegido.
Déjala enfriar y observa.
Mírala desde distintos ángulos.
Pasa la mano por encima.
Compárala con una zona que no hayas planchado.
¿El pelo mantiene su aspecto?
¿Los cordones conservan su volumen?
¿Ha aparecido brillo?
¿Se ha quedado alguna marca?
Ese es el momento de descubrirlo.
No cuando tienes medio bolso terminado. 😂
Y cuidado con marcar lo que hay debajo
Si aplicamos demasiada presión al planchar, podemos terminar marcando en el derecho los márgenes de costura que están debajo.
No necesitamos convertir cada costura en una lámina.
Queremos abrirla y asentarla correctamente, sí.
Pero con la pana buscamos asentar las costuras, no dejar los cordones como si les hubiera pasado una apisonadora. 😂
Palabra de El Jefe
Fernando tiene una explicación bastante menos técnica: «Las telas tienen sentimientos. Hay que tratarlas y lavarlas con cariño».
Y mira… con la pana casi parece que tiene razón. 😂
Tiene pelo.
No le gusta que la aplasten.
Hay que acariciarla en la dirección correcta.
Y si la tratamos mal, se le nota.

¿Y cómo lavamos una pana tapicera?
Después de todo lo que hemos hablado sobre el pelo, quizá estés esperando una lista: 30 grados. Programa delicado. Tantas revoluciones. Nada de secadora.
Pues no. 😂
No podemos darte una receta de lavado válida para todas las panas tapiceras porque no todas tienen la misma composición, los mismos acabados ni las mismas instrucciones de mantenimiento.
Así que la primera regla es muy sencilla: si disponemos de las instrucciones del fabricante, mandan ellas.
¿Y si la voy a utilizar para coser un bolso?
Aquí aparece una pregunta muy habitual: «¿La lavo antes de cortar?»
Y tampoco queremos responder automáticamente que sí.
Que una tela sea pana no significa que podamos meterla directamente en la lavadora.
Primero necesitamos saber qué tejido tenemos entre manos y qué cuidados admite.
Y hay otra pregunta que merece la pena hacerse: ¿cómo voy a limpiar después el proyecto terminado?
Porque quizá nuestra pana admita un determinado cuidado, pero el bolso llevará además estabilizador, entretela, forro, cremalleras, cintas, herrajes…
Y el proyecto terminado será la suma de todos ellos.
Cuando un tejido admite lavado a máquina
Aquí sí podemos contarte cómo solemos hacerlo nosotros en casa y en el taller.
No como una ficha técnica universal, sino como nuestra forma habitual de cuidar los tejidos cuando sabemos que pueden lavarse a máquina.
No sobrecargamos la lavadora.
Preferimos trabajar con agua fría siempre que el tejido y el tipo de lavado lo permitan.
Evitamos centrifugados excesivos; nosotros normalmente intentamos no superar las 1.000 revoluciones.
Y cuando termina el programa procuramos sacar la tela cuanto antes.
Nada de dejarla allí dentro durante horas formando una maravillosa escultura arrugada. 😂
La sacamos, la extendemos bien con las manos y dejamos secar evitando, siempre que sea posible, una exposición prolongada al sol directo.
Como práctica habitual nuestra, solemos lavar y secar los tejidos del revés cuando su construcción lo permite.
Pero insistimos: esta es nuestra forma de trabajar, no una etiqueta de cuidados válida para cualquier pana.
¿Y la secadora?
Solo porque una tela pueda entrar en la lavadora no significa automáticamente que pueda entrar también en la secadora.
Otra vez: consulta sus instrucciones de cuidado.
Calor, movimiento y fricción pueden afectar de manera diferente según la fibra, el acabado y la construcción del tejido.
Aquí tampoco vamos a jugar a la ruleta rusa textil. 😂
Si no tienes instrucciones, no adivines
Si desconoces cómo responderá una tela al lavado y tienes suficiente tejido, puedes hacer una prueba con un retal antes de someter toda la pieza al mismo tratamiento.
Puedes incluso medirlo antes y después para observar si ha cambiado de dimensiones.
Mira también el pelo. El tacto. El color. Los cordones. La caída.
Pero recuerda: esa prueba te cuenta cómo ha respondido ese retal a ese tratamiento.
No convierte nuestra prueba doméstica en una ficha técnica del fabricante.
Y antes de guardar la tela asegúrate de que está completamente seca.
Al final El Jefe tenía razón: «Las telas tienen sentimientos. Hay que tratarlas y lavarlas con cariño». 😂💙

Y ahora sí… ¿qué podemos coser con pana tapicera?
Después de hablar de Martindale, dirección del pelo, estabilizadores, agujas, plancha y cuidados, ha llegado el momento divertido.
¿Qué hacemos con ella? 😏
Porque en cuanto una costurera ve una tela con textura, cuerpo y unos cordones así ocurre lo inevitable: empieza a imaginar cosas. 😂
Y la pana tapicera puede dar muchísimo juego en costura creativa.
Eso sí.
Que podamos coser un proyecto con ella no significa automáticamente que sea la mejor pana para cualquier proyecto.
Bolsos: probablemente el flechazo más fácil
Un bolso es uno de esos proyectos donde la pana tapicera puede lucirse muchísimo.
La textura aporta presencia incluso a un patrón bastante sencillo y los propios cordones pueden convertirse en parte del diseño.
Verticales.
Horizontales en un bolsillo.
Combinados con otro tejido.
Aquí podemos jugar muchísimo.
Pero antes de empezar volvemos a nuestra pregunta favorita: ¿cómo quieres que quede tu bolso?
Porque una pana con cuerpo puede ser suficiente para un bolso flexible y, sin embargo, necesitar ayuda si queremos una estructura muy determinada.
O quizá tú quieras añadir volumen. O quizá no.
No hay un único bolso correcto.
Riñoneras: pequeñas, pero con unas cuantas trampas
La pana puede quedar espectacular en una riñonera.
Y además no necesitamos una cantidad enorme de tejido.
Pero ojo con pensar: «Como es pequeña, será facilísima». 😂
Una riñonera puede reunir curvas, cremallera, forro, estabilizador, cinta y varias capas en muy poco espacio.
Así que vigila especialmente las zonas donde coinciden materiales y comprueba que el grosor final sigue siendo manejable.
Y, por supuesto, decide la dirección de los cordones antes de cortar.
Mochilas: primero pregúntate qué mochila
¿Una mochila ligera para llevar cuatro cosas?
¿Una mochila estructurada?
¿Una mochila que va a soportar bastante peso?
Decir simplemente «la pana sirve para mochilas» se nos queda bastante corto.
Puede ser una opción estupenda como tejido exterior, pero el resto de la construcción tendrá que responder al uso que vayamos a darle.
Estabilización, forro, asas, cintas, costuras y refuerzos forman parte del proyecto.
La pana no tiene que hacerlo todo ella sola.
Neceseres y estuches: un buen campo de pruebas
Si nunca has cosido pana tapicera, empezar por un neceser puede ser una idea estupenda.
Nos permite conocer cómo corta nuestra pana, cuánto desprende, cómo responde al estabilizador que hemos elegido, cómo se comporta junto a una cremallera y qué tal se deja girar.
Eso sí, si el neceser es muy pequeño y nuestra pana muy gruesa, presta atención a las esquinas y a las zonas donde se acumulen muchas capas.
A veces reducir el tamaño de un proyecto no reduce su dificultad.
Cestas y organizadores
Aquí la textura de la pana puede quedar especialmente bonita.
Pero cuidado con una asociación muy fácil: tela con cuerpo = cesta que se mantiene de pie.
No necesariamente.
Si queremos una cesta muy estructurada, tendremos que pensar en el conjunto de materiales y no confiar únicamente en el grosor de la tela exterior.
Y volvemos a lo mismo: quizá a ti te guste una cesta más flexible.
Entonces perfecto.
Tu proyecto, tus gustos, tu decisión.
Fundas para móvil, tablet o portátil
También podemos utilizarlas.
Pero aquí queremos hacer una distinción importante: grosor no significa protección frente a golpes.
Una pana gruesa puede aportar textura, cuerpo y una superficie exterior agradable, pero si queremos una funda que además proporcione cierta protección tendremos que pensar en toda su construcción interior.
El material exterior no puede asumir por sí solo una función que corresponde al conjunto.
Cojines y decoración
Aquí casi volvemos a casa. 😂
Cojines, elementos decorativos y determinados proyectos para el hogar son usos muy naturales para una tela concebida para tapicería.
Los cordones pueden convertirse en protagonistas y podemos jugar con su orientación para crear efectos muy diferentes.
Pero incluso aquí conviene distinguir entre usos.
Que una pana nos funcione estupendamente para hacer un cojín decorativo no demuestra por sí solo que sea adecuada para retapizar el sofá de una casa con muchísimo uso.
Para una tapicería real tendremos en cuenta las especificaciones técnicas y el uso al que estará sometido el mueble.
¿Y ropa?
Aquí se pone interesante.
Porque pana y ropa llevan muchísimo tiempo conociéndose.
Pero recuerda: estamos hablando de pana tapicera.
Dependiendo de su peso, cuerpo y caída, algunas pueden resultar demasiado rígidas o pesadas para determinadas prendas.
¿Significa que nunca podemos utilizarlas? No.
Significa que antes debemos mirar qué prenda queremos hacer y cómo se comporta esa pana concreta.
Coge un buen trozo. Déjalo caer. Muévelo. Dóblalo.
Imagínalo alrededor de un cuerpo, no perfectamente doblado en una estantería.
Quizá descubras que puede funcionar para una prenda estructurada.
O quizá la propia tela te esté diciendo: «Mira, Soñadora, mejor hazme un bolso». 😂
¿Y cuándo nos lo pensaríamos dos veces?
Especialmente con una pana gruesa o de cordón muy marcado, tendríamos cuidado con proyectos llenos de piezas diminutas, frunces, pliegues muy pequeños, giros estrechos o puntos donde tengan que coincidir muchísimas capas.
No significa que sean imposibles.
Significa que deberíamos preguntarnos si esa pana concreta nos está facilitando el resultado que buscamos o nos estamos empeñando en obligarla a hacer algo para lo que otra tela sería más apropiada.
Porque una de las cosas más útiles que podemos aprender al coser es precisamente esta: que podamos coser algo con una tela no significa que esa tela sea la mejor elección para ese proyecto.
Y también funciona al revés.
A veces vemos una tela etiquetada como «tapicería» y ni siquiera pensamos en ella para nuestro taller de costura.
Hasta que la tocamos. La miramos. Imaginamos un bolso.
Y ya estamos perdidas. 😂💙

Estoy delante de una pana tapicera… ¿qué miro?
La has visto. La has tocado.
Ya estás imaginando el bolso.
Mal asunto. 😂
Pero antes de salir corriendo con ella debajo del brazo, merece la pena dedicarle un par de minutos.
Primero: tócala
Sí. Aquí damos permiso oficial para tocar las telas. 😂
Pasa la mano por ella en ambos sentidos y localiza la dirección del pelo.
Observa cómo cambia con la luz.
Mira cuánto sobresalen los cordones, si son finos o anchos y cómo se siente la superficie.
Después coge un trozo un poco más grande y muévelo.
No te limites a acariciar diez centímetros perfectamente colocados sobre una mesa.
Mira cómo cae.
Dóblalo.
Comprueba cuánto cuerpo tiene.
Imagina ese comportamiento en el proyecto que quieres hacer.
Porque una ficha técnica puede contarnos muchísimas cosas, pero no puede decidir por nosotras si nos gusta cómo cae un bolso.
Mira el reverso
El derecho se lleva todas las caricias, pero dale la vuelta. 😂
El reverso también puede darnos información sobre la construcción y el aspecto de la tela.
Y recuerda que después vas a cortarla, estabilizarla, coserla y plancharla.
No estamos comprando solamente una superficie bonita.
Estamos comprando un material con el que tendremos que trabajar.
Pregunta por la composición
Algodón, poliéster, poliamida, mezclas…
Ya hemos visto que no existe una única composición que defina a todas las panas tapiceras.
Conocerla nos ayudará, entre otras cosas, a tomar decisiones sobre su cuidado y sobre cómo acercarnos después a la plancha.
Pero tampoco conviertas la composición en una competición.
No necesitamos decidir qué fibra “gana”.
Necesitamos saber qué tenemos entre manos.
Gramaje y ancho también nos interesan
Si están disponibles, son dos datos estupendos para conocer.
El gramaje nos indica el peso por metro cuadrado.
Y el ancho útil será importante cuando llegue el momento de calcular cuánta tela necesitamos.
Recuerda además que con la pana quizá no podamos hacer nuestro Tetris habitual girando piezas hacia arriba y hacia abajo para ahorrar tejido.
La dirección del pelo también participa en el cálculo.
Si va a trabajar de verdad, pregunta por sus prestaciones
No necesitamos convertir cada neceser en un proyecto de ingeniería textil. 😂
Pero si buscamos una pana para un uso exigente —y especialmente si hablamos de tapizar mobiliario— resulta muy interesante disponer de información técnica sobre su comportamiento.
Aquí pueden aparecer datos como el Martindale, que ya sabemos que evalúa la resistencia a la abrasión, y otros ensayos relacionados con aspectos como el pilling o la solidez del color al frote.
¿Necesitas memorizar todas las normas y cifras? No.
Pero sí entender algo: si el uso va a ser exigente, la información técnica importa.
Pregunta cómo se cuida
Esta es fácil de olvidar cuando estamos enamoradas de una tela. Hasta que hay que limpiarla. 😂
Si existen instrucciones de mantenimiento, consúltalas.
Y recuerda pensar también en el resto de materiales del proyecto.
Quizá la pana admita determinado cuidado, pero tu bolso no está hecho solamente de pana. Tiene forro. Estabilizador. Cremallera. Cintas. Herrajes…
El mantenimiento del proyecto terminado tendrá que tener en cuenta el conjunto.
Y después viene la pregunta más importante
No está en ninguna ficha técnica.
¿Qué quiero hacer con ella?
Porque podemos tener delante una pana estupenda y que, simplemente, no sea la que necesitamos para ese proyecto.
O justo lo contrario.
Quizá nunca habrías pensado en mirar una pana tapicera para hacer una riñonera y descubres una tela que tiene exactamente la textura y el cuerpo que estabas buscando.
Por eso, cuando vengas a una tienda buscando una tela para un proyecto, cuéntanos qué quieres hacer y cómo quieres que quede.
No es lo mismo decir: «Quiero pana» que decir: «Quiero hacer este bolso, me gustaría que tuviera cuerpo pero no quiero que quede rígido».
Ahí tenemos muchísima más información para ayudarte.
No necesitas salir de la tienda convertida en técnica textil
Después de toda esta entrada quizá estés pensando que para comprar un metro de pana vas a necesitar venir con una carpeta debajo del brazo. 😂
No. Queremos justo lo contrario.
Que conozcas unas cuantas cosas que te permitan hacer mejores preguntas y tomar tus propias decisiones.
Toca. Observa. Pregunta. Piensa en tu proyecto.
Y, si puedes, haz pruebas antes de lanzarte con todas las piezas.
Porque conocer los tejidos no consiste en aprenderse una lista interminable de cifras.
Consiste en empezar a entender qué nos está contando la tela que tenemos delante.
Después de todo esto… ¿sigues viendo solamente unas rayitas?
Empezamos esta entrada con una pana entre las manos.
Suave.
Con cuerpo.
Con unos cordones que apetece tocar.
Y pensando, probablemente: «Qué bolso más bonito haría yo con esto». 😂
Pero ahora sabemos que detrás de esos cordones hay bastante más.
Sabemos que la pana tiene pelo y dirección.
Que cordón ancho no significa automáticamente pana tapicera.
Que el gramaje no nos dice por sí solo cuánto resistirá un tejido.Qu
e detrás de palabras como Martindale hay ensayos que nos ayudan a conocerlo mejor.
Que cuando cortamos no podemos jugar alegremente a poner una pieza hacia arriba y otra hacia abajo solo para aprovechar diez centímetros más de tela.
Que tener cuerpo no significa necesariamente tener la estructura que queremos para nuestro proyecto.
Y que no existe una aguja, una puntada, un estabilizador o una forma de trabajar que sea perfecta para todas las panas, todos los proyectos y todas las costureras.
Y quizá esto último sea lo más importante de toda la entrada.
No queremos que memorices recetas
Queremos que entiendas lo que estás haciendo.
Que cuando tengas una tela delante la toques, la observes y te hagas preguntas.
¿Qué quiero coser?
¿Cómo quiero que quede?
¿Qué cuerpo tiene esta tela?
¿Necesito estructura?
¿Quiero volumen?
¿Cuántas capas tendrá que atravesar mi máquina?
¿Cómo responde al planchado?
¿Qué me dicen sus instrucciones de cuidado?
Y después… decide tú.
Porque quizá la Soñadora de al lado utilice foam y tú prefieras estabilizador.
Quizá ella quiera su bolso perfectamente armado y tú lo quieras más flexible.
Quizá utilicéis el mismo patrón, la misma pana y terminéis haciendo dos proyectos completamente diferentes.
Y está bien.
La costura también consiste en eso.
En aprender técnicas, conocer materiales y, poco a poco, adquirir suficiente criterio para poder decidir cómo quieres hacer las cosas tú.
Y la próxima vez que veas una pana…
Acaríciala.
Sí, te damos permiso. 😂
Busca la dirección del pelo.
Mira cómo cambia con la luz.
Dale la vuelta.
Observa el reverso.
Déjala caer.
Pregunta su composición.
Piensa qué quieres hacer con ella.
Y entonces quizá ocurra algo.
Que ya no estés viendo simplemente una tela bonita.
Estarás viendo un material que empiezas a entender.
Y para nosotras, esa es una de las partes más bonitas de aprender sobre tejidos.
No saberlos todos de memoria.
Sino aprender a mirarlos.
Aunque después de tanta teoría sabemos perfectamente cómo termina esto: la tocas… la vuelves a tocar… y cinco minutos después estás pensando: «Vale, pero… ¿cuánto necesito para el bolso?» 😂🧵✂️
💙 A disfrutar cosiendo 💙
Fuentes
Para preparar esta entrada hemos contrastado la información técnica e histórica con documentación especializada y fuentes de fabricantes. Como siempre, hemos intentado separar los datos documentados de nuestra propia experiencia y forma de trabajar en el taller.
- CottonWorks · Cotton Incorporated — documentación técnica sobre tejidos complejos y construcción de tejidos de pelo, incluida la pana.
- The Metropolitan Museum of Art (The Met) — ficha de la Side Chair de Georges de Feure, 1899–1900, realizada en nogal y pana.
- SCHMETZ — Needles by Fabric Type y documentación de recomendaciones de agujas según tejido.
- Gütermann creativ — documentación técnica de Sew-all Thread / Coselotodo.
- James Dunlop Textiles · Zepel FibreGuard — documentación de Pindrive, pana de tapicería de canal estrecho, y documentación sobre ensayos de abrasión en textiles.
- Maharam — ficha técnica de Wide Corduroy, pana 100 % algodón destinada a asiento residencial.
- Seamwork — A Guide to Sewing with Corduroy, como documentación complementaria sobre dirección del pelo, corte, confección y planchado de la pana.
Nota: los consejos identificados a lo largo del artículo como nuestra forma de trabajar en tienda o taller corresponden a la experiencia práctica de Sueña entre telas y no pretenden sustituir las instrucciones específicas del fabricante de cada tejido.
